UNIVERSAL ISSUES / El discurso que explica la indignación masiva en la India tras un caso de violación multitudinaria y por el trato cotidiano hacia las mujeres
El día de hoy miles de manifestantes salieron a las calles de Nueva Delhi, tal como lo han hecho a lo largo de la semana, para protestar por la violación multitudinaria de una mujer a bordo de un autobús privado. En los enfrentamientos de esta jornada resultaron lesionadas decenas de activistas y policías, y las autoridades hacen llamados a conservar la calma.
Los políticos prometen, esta vez, cumplir sus promesas. Sushil Kumar Shinde, ministro del interior, dio una conferencia de prensa y aseguró que el gobierno “incrementará el número de autobuses nocturnos, los i mediante GPS, se cerciorará de que los choferes porten identificaciones y aumentará el número de policías en rutas concurridas”.
La violación multitudinaria de una mujer a bordo de un autobús ha suscitado manifestaciones día tras día en la India. Foto AP
Se necesita más que eso para que las mujeres indias se sientan seguras. El ataque, ocurrido el 16 de diciembre, fue tan violento y espeluznante que fue necesario extirpar parte de los intestinos de la víctima de 23 años. Sin embargo, lo que ha impulsado la recuperación popular de las calles es la injusticia del día a día. ¿Cómo pondrá fin el gobierno a los tocamientos que todos los días tienen lugar en los autobuses urbanos? ¿Cómo detendrá el rápido manoseo a través de los costados de una rickshaw? ¿Y los silbidos y mal llamados piropos? Esas son las preguntas que seguramente se hicieron quienes vieron a Shinde en la pantalla del televisor. En serio, ¿qué puede hacer el gobierno al respecto?
En un discurso traducido al inglés que se ha vuelto viral, Kavita Krishnan refleja el pulso de la indignación que hoy se expresa en la India. Krishnan es secretaria del colectivo All India Progressive Women’s Association. La violación multitudinaria fue brutal, sin duda, pero también lo es el código empleado para hablar de los posibles mecanismos para garantizar la seguridad de las mujeres.
…hemos escuchado hasta el cansancio la palabra ‘seguridad’ en el discurso sobre las mujeres. Todas sabemos a qué se refiere esa ‘seguridad’: nuestros padres nos hablaron de ella, en nuestras comunidades y en las escuelas se nos habla de ella. Las mujeres sabemos qué significa ‘seguridad’ en ese discurso… significa ‘pórtate bien, métete a la casa, no te vistas así, no ejerzas tu libertad y estarás segura’. Una retahíla de leyes e instituciones patriarcales nos dictan qué hacer para estar ‘seguras’. Rechazamos esel concepto por completo. No lo queremos.
En un artículo para Quartz publicado esta semana Veena Venugopal, autora residente en Delhi, explica que han aumentado los casos de violación porque las mujeres cada vez más denuncian este delito por lo que es, lejos de los eufemismos “acoso sexual”, “piropeo subido de tono” y “los hombres son así”. Mientras tanto, el emocionante discurso de Krishnan, pronunciado en hindi, señala la disminución en el número de violadores enjuiciados y condenados: 46% en 1971 y 26% en 2012.
Estas divergentes estadísticas dicen mucho de la forma en que las mujeres indias se ven y reafirman a sí mismas hoy… y de la manera en que la sociedad y sus instituciones se estancan o incluso se vuelven retrógradas. Así es como en años recientes se han devaluado los avances de las mujeres en el espacio laboral y en el espacio doméstico. En palabras de Krishnan:
El que una mujer desee salir de noche, que quiera salir a comprarse unos cigarros o a dar un paseo ¿es un delito? […] Creemos que independientemente de que esté en casa o fuera, sea de noche o de día, esté haciendo lo que esté haciendo y vaya vestida como vaya vestida, toda mujer tiene derecho a la libertad. Lo que tenemos que proteger, resguardar y respetar es una libertad carente de miedos.
Es risible que el gobierno que hoy se mostró incapaz de garantizar la seguridad de los manifestantes ahora prometa mejorar la situación de las mujeres. Ampliar el transporte nocturno y el número de policías está bien para empezar. Seguramente sería más eficaz instalar un televisor y un reproductor de DVD en todos los autobuses para proyectar una y otra vez el discurso de Krishnan.
Kavita Krishnan
‘Lo que tenemos que proteger, resguardar y respetar es
una libertad carente de miedos’
Delhi, capital de la India, al igual que otras ciudades del país, ha sido testigo de numerosas protestas por la bestial agresión sexual sufrida por una estudiante paramédica de 23 años. Los manifestantes exigen que se haga justicia a la sobreviviente, pero también demandan mejores leyes y acciones firmes en contra de los violadores y agresores sexuales. El 19 de diciembre, mientras estudiantes y simpatizantes marchaban hacia el domicilio de Sheila Sikshit, jefa de gobierno de Delhi, la policía intentó replegarlos con tanquetas de agua. Kavita Krishnan, secretaria del colectivo All India Progressive Women’s Association (AIPWA), explica por qué Sheila Dikshit y el aparato político son responsables del abominable lugar asignado socialmente a las mujeres en la India.-Tehelka
Hoy nos manifestamos fuera del domicilio de la jefa de gobierno Sheila Dikshit. ¿Por qué exigimos su renuncia? Es muy importante que la gente entienda el porqué. Ciertamente, la Sra. Dikshit declaró que el incidente (una violación multitudinaria) tuvo lugar en un autobús privado y no de Delhi Tourism Corporation (DTC); entonces, ¿por qué habría ella de tener responsabilidad en lo sucedido? Lo que queremos decirle es lo siguiente: si un autobús con violadores y tubos de hierro a bordo circula impunemente por la ciudad, si puede recoger pasaje en cualquier momento y lugar, entonces, Sra. Dikshit, la responsabilidad no es de nadie más que suya. La única que puede responder por qué había un tubo de hierro en ese autobús aquel día es usted, nadie más. No escurra el bulto.
Pero hay algo que demanda nuestra atención de manera aún más urgente, algo de lo que hemos estado hablando, el tema que nos convoca hoy. Cuando asesinaron a la periodista Soumya Vishwanathan, Sheila Dikshit declaró “Si [Soumya] andaba en la calle a las 3.00 de la mañana, se estaba excediendo de intrépida”. Hoy estamos aquí para decirle que las mujeres tenemos todo el derecho de ser intrépidas. Vamos a ser intrépidas. Vamos a ser temerarias. Vamos a ser audaces. No vamos a hacernos cargo de nuestra “seguridad”. No se atreva a decirnos cómo vestir, cuándo salir de noche o de día, cómo caminar o el número de acompañantes que necesitamos.
Cuando Neeraj Kumar fue nombrado director general de la policía ofreció una rueda de prensa en la que afirmó que la policía no puede hacer nada ante los incidentes de violación. Presentó estadísticas según las cuales la mayoría de las víctimas de violación son agredidas por conocidos. Es verdad; sin embargo, ¿ese hecho no debería simplificar la tarea de aprehender al violador? No estamos preguntando a la policía por qué no evita que esto suceda. Lo que queremos saber es quién es responsable de que el porcentaje de violadores enjuiciados y condenados haya pasado de 46% en 1971 a 26% en 2012. El hecho es que hay enormes lagunas en las investigaciones de la policía, hay inconsistencias… no se cuenta con un procedimiento para atender a las víctimas de violación. Todas las mujeres aquí presentes saben que la Policía de Delhi tiene un solo método para lidiar con estas situaciones: si vas a una comisaría y dices que fuiste víctima de una agresión sexual lo primero que te dicen es que no presentes una denuncia formal. Un montón de extraños van a salir de la nada para “explicarte” la situación: beta, no denuncies. No van a hacer nada por ti a menos que hables con el subcomisario y le digas que perteneces a un colectivo estudiantil o a una organización de mujeres. Creo que es la rutina básica, dudo que haya una sola mujer en Delhi que haya acudido a la comisaría y haya tenido una experiencia distinta. No sé de qué reglamento sacaron el procedimiento, pero así es.
En aquella rueda de prensa Neeraj Kumar también afirmó que las mujeres no deberían salir solas, sino con acompañantes… y preguntó cómo podía esperar una mujer que anda en la calle a las dos de la madrugada que la policía llegara a ayudarla.
El más reciente incidente es, sin duda, la contradicción más obvia: no tuvo lugar a altas horas de la noche y la chica violada estaba acompañada de un amigo, pero eso no viene al caso. Creo que si una mujer recorre las calles sola, incluso a altas horas de la noche, eso no amerita justificaciones del tipo ‘es que tiene que trabajar hasta tarde’ o ‘es que trabaja en procesos de subcontratación empresarial o en los medios’. El que una mujer desee salir de noche, que quiera salir a comprarse unos cigarros o a dar un paseo ¿es un delito? Basta del argumento defensivo de “pobrecitas, si salen de casa es porque tienen que trabajar, qué más pueden hacer, se ven obligadas a salir”. Creemos que independientemente de que esté en casa o fuera, sea de noche o de día, esté haciendo lo que esté haciendo y vaya vestida como vaya vestida, toda mujer tiene derecho a la libertad. Lo que tenemos que proteger, resguardar y respetar es una libertad carente de miedos.
Lo digo porque me parece que hemos escuchado hasta el cansancio la palabra ‘seguridad’ en el discurso sobre las mujeres. Todas sabemos a qué se refiere esa ‘seguridad’: nuestros padres nos hablaron de ella, en nuestras comunidades y en las escuelas se nos habla de ella. Las mujeres sabemos qué significa ‘seguridad’ en ese discurso… significa ‘pórtate bien, métete a la casa, no te vistas así, no ejerzas tu libertad y estarás segura’. Una retahíla de leyes e instituciones patriarcales nos dictan qué hacer para estar ‘seguras’. Rechazamos ese concepto por completo. No lo queremos.
¿Por qué estamos aquí? Estamos aquí para preguntar por qué, si la Policía de Delhi tiene una campaña sobre la violencia contra las mujeres (tienen que haberla visto, hay grandes anuncios por todas partes), no hay una sola mujer en esas imágenes? Lo que vemos es al actor de cine Farhan Akhtar exhortando al respetable con las palabras ‘Sé hombre, protejamos a las mujeres’. Y yo me pregunto, ¿qué pasa con el hombre que decapita a su hermana por atreverse a casarse con alguien de otra comunidad? ¿Acaso no está asumiendo el papel de ‘protector masculino’? Lejos de poner fin a la violencia en contra de las mujeres, esta forma de machismo es la raíz del problema. Ahí es donde se hace necesaria la reflexión colectiva.
Está claro que en este país, excepto por el movimiento de las mujeres, en todos los demás espacios (el gobierno, la policía, los partidos políticos, los legisladores), cuando se habla de la ‘seguridad’ de las mujeres el discurso parte de una noción patriarcal del término. Nadie habla de proteger el derecho de las mujeres a vivir sin miedo, su bekhauf azaadi. Espero que continúen y se multipliquen las manifestaciones en las calles, porque ahí está la solución… ahí, no en las cámaras de los circuitos cerrados de televisión, no en la pena de muerte, no en la castración química. Lo digo porque, si bien nuestra ira está más que justificada, me asustan algunas de las supuestas soluciones que se han puesto en la mesa. Si son pocos los casos de violadores enjuiciados y condenados, ¿cómo podría la pena de muerte ser la respuesta ante este delito? A lo largo de todo el proceso la única persona a la que nadie ha tomado en serio es a la denunciante violada. Otro asunto es que las leyes para castigar la violación son sumamente débiles y equivocadas. Por ejemplo, la definición de violación no incluye la inserción de un objeto en los genitales femeninos. La descripción de la violación que tuvo lugar a bordo del autobús, cuando el caso llegue a los tribunales, no incluirá el hecho de que los violadores introdujeron un tubo en la vagina de la víctima… el mismo hecho que la tiene hoy luchando por conservar la vida.
Ayer vi a Sushma Swaraj* en televisión. Sus declaraciones en el Parlamento son deleznables y dan náuseas: “Si esta chica sobrevive, será un cadáver caminante”. ¿Por qué? Si sobrevive, ha de vivir con la cabeza en alto, tal como se resistió a sus agresores. Luchó, opuso resistencia a la violencia sexual… por eso la violaron, para darle una lección. Dudo que esté aquí una sola mujer que en algún momento no haya tenido que defender su dignidad en las calles o los autobuses de Delhi. Ni una sola de nosotras desconoce lo que es enfrentarse sola a estas situaciones. Cuando resistimos nos dicen que nos estamos buscando problemas. Leí (no sé si es cierto) que cuando la chica violada recuperó el conocimiento en el hospital preguntó si ya habían atrapado a sus violadores. Sus ganas de luchar siguen vivas. No es un cadáver. Honramos su fuerza de voluntad y afirmamos que quienes sobreviven a una violación no son cadáveres caminantes. Quienes sobreviven a una violación son mujeres completas, fuertes, combativas. Y nosotras honramos su espíritu de lucha.
Por último, quiero referirme a quienes nos piden no mezclar la política y las violaciones. No podemos hacer a un lado la política, tenemos que hablar de política. Hay una cultura en nuestro país que justifica la violación, que defiende la violación a través de palabras como las pronunciadas por funcionarios de alto rango como KPS Gill, quien afirma que las mujeres que visten de forma provocativa están invitando una violación. Si queremos cambiar las cosas tenemos que politizar la violencia en contra de las mujeres, escuchar a las mujeres que hablan de lo que viven. El gobierno tiene que oírlas. No basta con soltar unas cuantas lágrimas de cocodrilo dentro del Parlamento, no basta con exclamar ‘pena de muerte’ y dar carpetazo al asunto. Es de risa que el BJP (Partido Popular Indio) esté pidiendo la pena de muerte para los violadores cuando recluta, entre sus simpatizantes, a rufianes a sueldo para hostigar a las chicas que llevan jeans o se enamoran de chicos de comunidades minoritarias con el argumento de que las mujeres deben respetar la ‘sensibilidad india’ o atenerse a las consecuencias. Tenemos que crear una contracultura que responda a ese ultimátum. Tenemos que crear una política capaz de contrarrestar estas ideas y exigir el derecho de las mujeres a vivir en libertad y sin miedo.
No quiero decir mucho más… solo que también me sorprende que la policía esté preparada y esperando el momento de lanzarnos agua. Tenía la impresión de que hoy habría manifestaciones en todos los rincones de la ciudad. ¿Acaso el gobierno no entiende siquiera que nuestra ira no se lava con tanquetas de agua y no desaparece a punta de macana? Es una vergüenza que el gobierno y la policía, siempre prestos a defender a los violadores, ahora están prestos a atacar a quienes luchamos por los derechos de las mujeres.
* Líder de la oposición parlamentaria, miembra del partido nacionalista hindú BJP, fue la diputada más joven en 1977. Famosa por su prodigiosa memoria y talento oratorio.(Nota de Tlaxcala)