El escándalo del LIBOR se pondrá mucho peor.
Estas son las noticias…
No sólo hay 20 grandes bancos más siendo investigados como parte de un fraude masivo para manipular las tasas de interés interbancarias que afectan a unos US$ 800 billones de créditos y productos financieros derivados, sino que el Banco de Inglaterra está a punto de aparecer en medio del escándalo.
Esa es una mala noticia para los Bancos Centrales (BC) de todo el mundo.
Bueno, en realidad podrían ser buenas noticias, muy buenas noticias, si es el principio del fin de lo que hacen los bancos para manipular el libre mercado en beneficio de sus verdaderos amos, los más grandes bancos del mundo.
Primero, las buenas noticias.
Ya se supo que los traders de Barclays que manejan enormes colocaciones en productos derivados, presionaron a sus colegas submitters, encargados de suministrarle a Thompson Reuters los costos del dinero que Barclays toma prestado. Reuters promedia el lote de ofertas para determinar los “fixings” del LIBOR (London Interbank Offered Rate). No es una palabra de mi elección, sino la denominación establecida para lo que aparentemente hacen en la realidad: “arreglines en las tasas de interés” (to fix puede traducirse como “fijar” o como “arreglar”).
Todo ello bajo los auspicios de la Asociación de Bancos Británicos.
Lo bueno es que ahora sabemos que los traders (¿sinvergüenzas?) eran ayudados por sus colegas, los submitters (¿sinvergüenzas?), supervisados por managers y altos ejecutivos que diseñan la mayor parte de estos esquemas (¿sinvergüenzas?), todos ellos bendecidos por la Asociación de Bancos Británicos, una ilustre asociación cuyos miembros (¿sinvergüenzas?) manipulan los datos que entregan.
¿Todavía no entiende por qué son buenas noticias?
Porque es la prueba de que el sector está lleno de rufianes. Y que ahora es fácil ver dónde se hacen los “arreglines”.
También son buenas noticias porque, según un ejecutivo de un banco multinacional citado por The Economist, es “la hora del Tabaco para la industria bancaria”.
Se refería a la montaña de litigios que se prepara porque la grosera manipulación de las tasas de interés le causó miles de millones, incluso billones de dólares de pérdidas a quienes tomaron créditos y a diferentes actores del mundo financiero.
En 1998 las grandes tabaqueras tuvieron que saldar querellas colectivas relacionadas con muertes y daños ocasionados por el consumo de tabaco. Los querellantes alegaron que las compañías tabaqueras conocían los riesgos de fumar y no previnieron a los consumidores. Tales querellas les costaron más de 200 mil millones de dólares.
La mala noticia es que el Banco de Inglaterra, uno de los más antiguos BCs, está a punto de confrontar su propia hora Lehman (al menos es de esperar): Paul Tucker, sub Gobernador del Banco de Inglaterra (y supuestamente su próximo patrón), tendrá que ir a confesarse en el Parlamento dentro de muy poco.
Mr. Tucker figura en las notas telefónicas de Bob Diamond, presidente de Barclays, sugiriendo que el Banco de Inglaterra quería que Barclays manipulase a la baja el LIBOR, para evitar el pánico entre quienes hubiesen podido ver las exigentes condiciones del crédito interbancario como una señal de tensiones en todo el sistema financiero.
Manifestantes de Wall Street Encarcelados por protestar
Banqueros de Wall Street encarcelados por destruir la economía mundial
Es por esto que las malas noticias para el BC (que estimulaba, ¡no!, pedía el fraude) son buenas noticias para el libre mercado. Los BCs no hicieron nada para contrariar la tendencia que llevó a los más grandes bancos a ser aún más grandes; tan grandes que ahora los principales bancos planetarios son demasiado grandes para quebrar.
Mientras más grandes, -el tamaño les da poder para fijar precios, para manipular los mercados, y pagarle más bonos a sus ejecutivos-, más importantes devienen los Bancos Centrales, tanto para los bancos, como para las naciones y la economía global.
Los BCs son los salvadores de los bancos que tienen problemas, especialmente cuando los sistemas y las economías se endeudan para obtener un lucro que no llega, y tienen que ser rescatados. Los BCs, se supone, están por encima de lo que pasa bajo sus torres de marfil, pero en la realidad son marionetas manipuladas por los grandes bancos. Es el caso de la cola que mueve al perro.
¿Por qué los BCs están pasándole dinero a los bancos? ¿Por qué, en vez de ayudar a los BCs, los gobiernos no imprimen dinero para arrojarlo a sus débiles economías?
Porque los BCs son instituciones supranacionales independientes a las que los gobiernos les cedieron el poder monetario en beneficio de los bancos y los banqueros del mundo entero. Esos que son los únicos electores, y para todos los fines y objetivos, sus “propios” legisladores y gobiernos. Esos que están vertiendo dinero en los bancos para mantener su solvencia. Para eso sirven los BCs.
Los bancos no están prestando el dinero (sus reservas están sentaditas en los balances para mejorar las apariencias) porque lo necesitan para cumplir con las exigencias de reserva y para compensar la evidente falta de liquidez en el mercado interbancario… el mismo mercado interbancario (LIBOR) que el Banco de Inglaterra quería hacer aparecer más líquido de lo que fue viscoso en el 2008.
Pero se va a poner peor.
¿Qué ocurrirá cuando se manifieste el “efecto multiplicador”? Hablo de una masiva inflación cuando todas esas enormes cantidades de dinero (los “estímulos”) partan en créditos en vez de quedarse almacenadas en los balances. El cielo nos ayude si todas estas macro crisis son resueltas rápidamente.
La inundación de dinero ocioso y créditos hará parecer las pasadas fiebres inflacionarias como un chiste, comparadas a los millares y millares de problemas que nos esperan.
Necesitamos mercados libres, no mercados manipulados.
Tenemos que romper los grandes bancos del mundo de modo que puedan quebrar cuando se sobre endeudan, y para que ni el sistema, ni las naciones, ni las economías, ni la economía global caigan de rodillas.
Si rompemos los bancos “demasiado grandes para quebrar”, no necesitaremos Bancos Centrales. Volveremos a lo que se supone son mercados libres que fijan las tasas de interés, y crean economías abiertas y honestas, y oportunidades en todas partes.
¿Quién está conmigo?