El pasado sábado, 5 de febrero, Occidente y Rusia protagonizaron un importante enfrentamiento en relación con la resolución que instaba a Bashar Assad a dimitir y a permitir la formación de un gobierno de unidad nacional. El presidente de USA, Barack Obama exigió la oposición por parte de la ONU a la “implacable brutalidad” del presidente sirio, además de la celebración de una votación antes del final de la jornada. La cuestión fue efectivamente sometida a votación y finalmente rechazada por los vetos de Rusia y China.

Syria Today, by Carlos Latuff
Fuentes cercanas a Moscú alegaron que la moción pretendía allanar el camino para una guerra en Irán y constituía un intento de derrocar al régimen de Teherán.
Las fuentes militares de DEBKAfiles informan de que los rusos respaldaron su postura firme en contra de Occidente al situar a varias unidades de las fuerzas especiales (también conocidas como Spetsnaz) en las bases del Mar Negro preparadas para partir hacia Siria y defender Damasco. Se ha introducido una dimensión de Guerra Fría en la crisis siria, la cual se está convirtiendo rápidamente en una guerra sectaria entre la clase dirigente, formada por alauitas (chiítas), y la mayoría sunita. La dimensión regional se da al enfrentar a Irán y Siria contra Turquía y los estados árabes del golfo Pérsico.
El anuncio del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, de que visitaría Damasco el próximo jueves 7 de febrero con el director del Servicio de Inteligencia Extranjera ruso, Mijaíl Fradkov, pretendía conceder a Bashar Assad otros tres días de gracia para liquidar a la oposición antes de un posible alto el fuego ordenado por la ONU.
Sin embargo, los poderes usamericanos y occidentales se negaron a esperar a que tuvieran lugar más excesos sirios después de que varias fuentes informaran el sábado del bombardeo por parte de las tropas sirias del distrito de Khaldiyeh, en Homs, que causó la muerte de aproximadamente 350 personas y dejó heridas a 1500, convirtiéndose así en el peor bombardeo militar en los 11 meses de revuelta.
Fuentes oficiales del gobierno sirio han negado los cargos y han acusado a “pistoleros” de las muertes de civiles.
Las fuentes de inteligencia de DEBKAfiles apuntan que el gesto de Moscú de enviar al director del Servicio de Inteligencia Extranjera a Damasco, junto con el ministro de Asuntos Exteriores, está respaldado además por la presencia en el puerto sirio de Tartus del Almirante Kuznetsov, el único portaaviones de Rusia, junto con dos destructores y fuerza naval.
Aparte de algunas brigadas turcas que están desplegadas a lo largo de la frontera siria, Occidente no mantiene ninguna tropa en las inmediaciones de Siria desde la retirada de las tropas usamericanas de Iraq el pasado diciembre.
USA hizo alarde de una actitud firme el sábado en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde el presidente Obama insistió en que el consejo votara un texto de la Liga Árabe sin mayor demora ni cambios para complacer a Moscú y que el presidente sirio dimitiera por su “atroz ataque” en Homs.
Las posturas firmes adoptadas por Washington y Moscú en relación con la crisis siria produjeron un duro enfrentamiento con respecto a la “primavera árabe” en sí misma, enfrentamiento que los rusos habían estado preparando desde que la OTAN ayudó a los rebeldes libios a derrocar a Muamar Gadafi.
Tanto el primer ministro ruso Vladimir Putin, que se presenta dentro de un mes a las elecciones para obtener su tercer mandato, como el presidente Dimitri Medvedev parecen haberse decidido, incluso a costa de una intervención militar, a no permitir que la OTAN y los estados árabes repitan en Damasco las maniobras que llevaron a cabo en Libia. El presidente Obama aceptó el sábado el reto que le lanzaron. Si los rusos siguen obstruyendo el apoyo de usamericanos, europeos y árabes a la revuelta árabe y a los Hermanos Musulmanes, es probable que USA, los europeos y los estados árabes del golfo Pérsico redoblen sus esfuerzos para derrocar a Bashar Assad.