Recientemente hemos conocido que el Abogado general militar de las IDF (Israel Defense Forces) se opone a la iniciativa del Primer ministro de procesar a los colonos judíos violentos en tribunales militares (Haim Levinson and Tomer Zarhin, Haaretz, 27 de diciembre de 2011). En realidad, el papel de estos tribunales es muy diferente.
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Colonos judíos en Hebrón
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Durante años mis compañeras y yo hemos observado el funcionamiento de estos tribunales militares en Ofer y en el Barrio Ruso de Jerusalén, ante los que se presentan los casos de los residentes palestinos de los territorios ocupados. De los cientos de juicios de los que hemos informado, hemos aprendido que el papel de los jueces militares en el sistema israelí consiste en controlar a la población palestina, y que esto va más allá de la mera comprobación. Le dan un sello jurídico de validación sin el cual la ocupación habría terminado hace tiempo.
Para comprender la escena que tiene lugar en el tribunal hay que conocer las escenas previas. Todo comienza con la escena del arresto, en el que los soldados actúan con abierta brutalidad. Capturan a los palestinos y los ponen bajo arresto en operaciones que los palestinos ven como un secuestro. La siguiente escena tiene lugar en salas de interrogatorios ocultas, donde agentes de la Agencia de Seguridad Israelí (ISA – Shin Bet) interrogan a los palestinos haciendo uso de métodos “especiales”. De los interrogatorios se extraen “informes confidenciales”, que se muestran al juez con el propósito de prolongar la detención hasta que el palestino está “maduro” para pasar a la siguiente escena, el tribunal. Casi la totalidad de los palestinos sospechosos (según el informe de 2010 de los tribunales militares) pasan de esa escena a la siguiente: la prisión. Desde junio de 1967, alrededor de un millón de palestinos han seguido ese camino.
Los jueces militares que a lo largo de casi medio siglo han privado de libertad a una nación entera y criminalizado a la mayoría de sus miembros, no son ahora menos violentos que los soldados y los interrogadores. Al contrario, los jueces aprovechan su posición, su formación y la autoridad intelectual que se les atribuye al ser percibidos como gente de principios, para causar estragos vulnerando las leyes internacionales. Estos jueces, que diligente y deliberadamente tratan de dar a la ocupación un barniz de ley y justicia son peores que los otros actores, que al menos no fingen ser lo que no son. El soldado y el interrogador hacen lo que se les ha enseñado, mientras que el juez militar simula “promover la justicia y el imperio de la ley” (Cita tomada de la web de la Abogacía general militar de las IDF).
En el Barrio Ruso de Jerusalén el papel de los jueces consiste en autorizar la prolongación de la detención a petición de la ISA, con el propósito de continuar con los interrogatorios. En Israel un sospechoso puede ser interrogado durante 24 horas antes de ver al juez; en el barrio Ruso un palestino puede ser interrogado durante ocho días antes de ver a un juez, y 21 antes de entrevistarse con un abogado.
Hemos estado presentes en los juicios de docenas de miembros de Hamas llevados ante los tribunales tras las elecciones palestinas de 2006. Los vimos llegar a juicio en masa, desde quien tan solo agitó una bandera en un acto electoral hasta miembros del parlamento y ministros. Eran acusados de delitos puramente políticos como “pertenencia”, “actividad”, o bien “ostentar un cargo” en una “asociación no autorizada”. Esto sucedía ex post facto, tras unas elecciones legales cuya legitimidad fue reconocida por todo el mundo, incluido Israel. ¿Hubo acaso un solo juez que no estuviera de acuerdo?
Si se produce la reconciliación entre Fatah y Hamas, en tal caso Fatah volverá a ser una entidad hostil ilegítima. ¿Habrá entonces algún juez que rehúse conceder a esto su sello de aprobación? Basándonos en lo que podemos leer en la web de la Abogacía General Militar (MAG) hay que suponer que la respuesta es no: “En último término nuestro objetivo es contribuir a la seguridad del Estado, y de nuestra singular manera poner en prisión a los terroristas de las diversas facciones”. Así describe un fiscal militar “el procedimiento en los tribunales militares de Judea y Samaria” (recogido de un blog de la página del MAG). Es probable que este joven fiscal llegue un día a ser juez militar. En vista de tal coalición, la inferioridad en que se encuentran los palestinos y sus abogados es evidente, y no es de extrañar que a resultas de ello el 99'76% de los procesos concluyan con un veredicto de culpabilidad.