Teherán, 26 de octubre de 2011
En el nombre de Alá, el Misericordioso, el Compasivo.
Querido hermano Rachid Ghanuchi,
Que la paz, la misericordia y las bendiciones de Alá sean contigo.
Os felicito, a ti y a tus hermanas y hermanos tunecinos, por haber derribado un régimen opresor y por haber llevado a cabo con éxito unas elecciones nacionales libres y justas. En Irán estamos siguiendo el proceso con sumo interés y rezamos para que lo llevéis a buen puerto. Por mi parte, he estado muy atento a las noticias de la lucha por la libertad sin opresión y por un gobierno democrático en Túnez.

La elección de tu partido es digna de elogio, pero supone una pesada carga sobre tus hombros y, a pesar de que me siento profundamente conmovido por la madurez política de los tunecinos, me preocupa lo que os pueda suceder a largo plazo. Nuestros pueblos musulmanes luchan por la restauración de sus derechos básicos, de su libertad y de su soberanía, pero no tenemos suficiente experiencia con la democracia. Luchamos y derrocamos dictadores, pero no a la dictadura. El despotismo no es sólo una estructura política: tiene también dimensiones sociales y culturales, las cuales le permiten persistir y arraigarse en las personas y en las sociedades que lo han sufrido durante mucho tiempo. Nuestro problema es que a menudo derrocamos déspotas y luego vemos que otros déspotas los reemplazan. Esto es lo que nos ha sucedido en Irán: derrocamos al Sha, pero no al “Sha” que llevamos dentro. Por eso, el círculo vicioso continúa.
¿Qué se puede hacer para detener este círculo vicioso e institucionalizar la democracia? La democracia no es un bien que pueda importarse, sino un proceso nacional de aprendizaje y desarrollo. Las elecciones son instrumentos valiosos, pero en sí mismas no son la democracia. Pongo en tu conocimiento tres conceptos básicos que, una vez aprendidos e incrustados en el corazón de los pueblos, permitirán que generaciones de musulmanes aseguren las bendiciones de la libertad y la democracia:
El primero es el reconocimiento y la celebración de la diversidad y el pluralismo de los seres humanos. En el sagrado Corán, Alá (que sea glorificado y exaltado) nos lo recuerda y ordena que nos toleremos. Dice que el día del juicio final juzgará nuestras opiniones diferentes. Los países musulmanes –Túnez entre ellos– son “sociedades en transición” y la diversidad de opiniones es mucho mayor en ellas que en sociedades establecidas e inactivas. Por eso, la aceptación y la celebración del pluralismo son fundamentales en esta fase de la historia musulmana.
El segundo es la tolerancia que, como bien sabes, es un rasgo muy apreciado de nuestras costumbres islámicas, en sus variantes tasamoh (tolerancia), modara (moderación) y tasahol (pluralismo). Pero donde hay diversidad de opiniones puede haber confrontación y resurgimiento de la tiranía. En sí misma, la tolerancia es una actitud pasiva e incapaz de evitar este resultado.
Lo cual nos conduce al tercer concepto fundamental para una democracia próspera y sostenible: el consenso. El desarrollo social y económico de Túnez requerirá del consenso y la cooperación de todos sus ciudadanos, sean cuales sean sus filiaciones ideológicas, raciales y religiosas. El consenso no implica el olvido de las propias creencias ni del programa. Al contrario, lo que implica es el reconocimiento de que la cooperación es esencial para la causa de la salvación nacional y será beneficiosa para todos.
Mi querido hermano, has obtenido el apoyo de la mayoría de los votantes y ahora tienes la oportunidad de convertirte en un ejemplo de apertura de espíritu y de reconocimiento de los derechos ajenos. Ruego a Alá que te proteja para que no repitas los errores que hemos cometido en Irán ni tampoco los de nuestros hermanos de Argelia y otros lugares.
La pasada primavera Túnez fue ya el iniciador del despertar contemporáneo de los árabes y ahora es de nuevo el primero en avanzar por el maravilloso camino que conduce a una sociedad democrática. Que Alá os bendiga para que Túnez sea la vanguardia de una democracia verdadera y sostenible en el mundo árabe y un ejemplo para todos los musulmanes.
Tu hermano en el islam,
Ebrahim Yazdi
Ex Ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán