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 08/03/2021 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
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 EUROPE 
EUROPE / En medio de la pandemia, 4.500 personas se arriesgan a morir congeladas en La Cañada Real, Madrid
Date of publication at Tlaxcala: 15/01/2021
Original: En pleine pandémie, 4 500 personnes risquent de mourir de froid à La Cañada Real, le bidonville de Madrid
Translations available: Italiano 

En medio de la pandemia, 4.500 personas se arriesgan a morir congeladas en La Cañada Real, Madrid

Nuria Álvarez

 

La Cañada Real es el mayor asentamiento informal de Europa (más de 8.000 habitantes censados en 2011) y también el más antiguo: empezó a formarse con la migración del campo a la ciudad a partir de los años cincuenta. A diferencia de otros barrios chabolistas en España, la ubicación de este asentamiento sobre una antigua ruta de trashumancia impidió su regularización durante décadas.

 

Varias generaciones de habitantes han nacido en la Cañada, alimentada también por las olas migratorias de Europa Oriental y África del Norte a partir de la década de 1990. Sus habitantes son en su mayoría obreros, muchos llegados para trabajar por salarios miserables en la industria de la construcción en Madrid, que experimentó una burbuja desde principios de siglo. Se encuentran estigmatizados por su pertenencia de clase y étnica (los gitanos, marroquíes y rumanos están sobrerrepresentados en el asentamiento). Durante años, los medios de comunicación de masas se han dedicado a representar al asentamiento como un lugar de caos y delincuencia.

 

La expansión inmobiliaria en las cercanías del asentamiento condujo a desalojos por disciplina urbanística (2005-2012) por parte del Ayuntamiento de Madrid. Este desplazamiento forzoso terminó tras una sentencia del tribunal de Estrasburgo que exigía el realojo de los habitantes desalojados: los gobiernos ultra-neoliberales de Madrid habían privatizado casi todo el parque de viviendas sociales y apenas ofrecían tres noches de albergue a los desalojados. Finalmente, en 2017 se llegó a un principio de acuerdo entre las autoridades y los habitantes: el Pacto por la Cañada. Éste preveía la regularización de todas las edificaciones en buenas condiciones de habitabilidad si los propietarios podían pagar sus parcelas. Sólo el sector 6 de la Cañada, situado junto a la planta de incineración de residuos de la capital, debía ser desmantelado. El Pacto incluía el realojo de los habitantes del Sector 6 si cumplían con los requisitos de antigüedad (haberse establecido antes de 2011) y de ingresos. En el resto de La Cañada (sectores 1-5), los residentes que cumplieran los requisitos también deberían ser realojados si no podían comprar sus parcelas.

Sin embargo, la aplicación efectiva del Pacto para la Cañada se retrasó desde el principio. Sólo unas pocas docenas de familias del Sector 6 fueron realojadas en 2018 y 2019 por el ayuntamiento y la región de Madrid. La llegada de un gobierno de derecha (Partido Popular) al Ayuntamiento de Madrid en mayo de 2019 contribuyó a paralizar aún más el proceso de realojo. Durante meses nos preguntamos por qué las administraciones de Madrid estaban retrasando la aplicación del Pacto de 2017. Ahora parece que los grandes intereses inmobiliarios privados estaban presionando por una solución diferente.

 

Durante la segunda ola del coronavirus empezaron a llegar señales del desinterés de las administraciones madrileñas por los compromisos con la Cañada. Bajo la presión de los intereses inmobiliarios y aprovechando la criminalización de los habitantes, la empresa eléctrica Naturgy cortó la electricidad a 4.500 habitantes de los sectores 5 y 6 de la Cañada Real. Los habitantes se movilizaron exigiendo la restauración de un servicio por el que estaban dispuestos a pagar como el resto de los habitantes de Madrid. La policía atribuyó el corte de electricidad a plantaciones ilegales de marihuana y la Presidenta de la Comunidad Autónoma, Isabel Díaz Ayuso, aprovechó la oportunidad para fantasear con "propietarios de coches de lujo que no quieren pagar la electricidad", aunque los habitantes de la Cañada nunca han tenido la oportunidad de hacerlo. Los gobiernos regionales y locales se negaron a restaurar la electricidad. Cuando llegó la ola de frío, Ayuso fue un paso más allá, añadiendo que no pretendía "democratizar el crimen".

 

  Manifestación frente a la sede de Naturgy el 4 de enero de 2021

A finales de diciembre, 4.500 habitantes de La Cañada llevan tres meses sin electricidad. Con sus magros salarios o en el desempleo, intentan comprar suficiente gasolina para calentarse con generadores. Su movilización diaria salta a los medios, los niños hacen carteles e incluso las Naciones Unidas exigen el restablecimiento de la electricidad. Pero sus demandas son opacadas por el maremoto mediático sobre el coronavirus o los EE.UU. La situación se vuelve dramática para los niños: en la escuela, sus compañeros se burlan de ellos cuando no se han duchado. En casa, hacen sus deberes a la luz de las velas y pasan frío constantemente. Las administraciones madrileñas rechazan incluso reunirse con estos habitantes "ilegales".

 

A principios de enero, la ola de frío más terrible de los últimos 50 años golpea a Madrid. La Cañada alcanza -10ºC y los habitantes sin electricidad arriesgan sus vidas. La izquierda en el gobierno (Unidas Podemos) se pronuncia tímidamente a nivel nacional. El ayuntamiento de Madrid ofrece trasladar a un centenar de habitantes a una fábrica abandonada cuyo generador deja enseguida de funcionar por falta de gasolina. Pero los habitantes no quieren abandonar sus casas; según ellos, es la enésima artimaña para desalojarlos sin compensación o realojo.

 

Vecino llevando un generador eléctrico

A principios de enero, varios bebés son hospitalizados con neumonía, una niña de tres años es hospitalizada con hipotermia y un hombre de 74 años sin problemas de salud muere repentinamente. La muerte del anciano llega a los tribunales. Naturgy comienza a temer la publicidad negativa y ofrece volver a conectar a los habitantes a la red si los gobiernos regionales y locales dan el visto bueno. Pero aún no se ha hecho nada concreto. A fecha de 14 de enero, la Cañada sigue congelándose bajo la nieve y sin electricidad.

Tal vez deberíamos hablar de esto fuera de España.

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Léase también, de la misma autora:
►Formulación y tratamiento de un «problema social»: en torno a los desalojos forzosos en la Cañada Real (Madrid), AIBR: Revista de Antropología Iberoamericana, ISSN-e 1578-9705, Vol. 12, Nº. 2, 2017

►Congelados de injusticia en la Cañada Real, poesia

►Firma la petición  No es capricho, la luz es un derecho. Devuelvan la luz a la Cañada Real Galiana

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Source: http://tlaxcala-int.org/article.asp?reference=30520
Publication date of original article: 15/01/2021
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Tags: Cañada ReralMadridDiscriminación socialDerechos HumanosEstado españolNeoliberalismo criminalAsentamientos informalesNaturgyPP
 

 
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