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 11/12/2018 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 AFRICA 
AFRICA / Vamos a heredar por partes iguales, ¿pero heredar qué?
Carta de una feminista tunecina, treintañera, precaria y desesperada
Date of publication at Tlaxcala: 28/11/2018
Original: Nous allons hériter à parts égales, mais hériter de quoi ?
Lettre d’une féministe tunisienne, trentenaire, précaire et désespérée

Translations available: English  Italiano 

Vamos a heredar por partes iguales, ¿pero heredar qué?
Carta de una feminista tunecina, treintañera, precaria y desesperada

Rim Ben Fraj ريم بن فرج

Translated by  María Piedad Ossaba

 

Lo siento, señor Presidente, pero no comparto el entusiasmo suscitado por la presentación de su proyecto de ley sobre la igualdad en materia de herencia. Tengo mucho trabajo, pero ningún salario, ni seguridad social, ni seguro médico y no cotizo para mi jubilación.



Igualdad en la herencia:
De izq. a  der. : Yusef Chahed, Primer Ministro, Beji Caid Esebsi, Presidente y Rashid Janushi, líder del partido islamista Ennahdha

Tal y como están las cosas, no sé si llegaré incluso con vida al fin del año. En cualquier caso, sé que si alguna vez llego a la edad de jubilación, tenga tal vez que vender mlaois* o rebuscar en la basura para alimentarme. Como ni mis hermanas ni yo vamos a tener hijos, no habrá nadie después de nosotros. En cualquier caso, nuestros hijos eventuales, sea cual sea su sexo, no tendrían absolutamente nada que heredar de nosotras, así como nosotros  no tenemos nada que heredar de nuestros padres. Entonces, una pregunta: ¿de qué las mujeres tunecinas van a ser las felices herederas por partes iguales?  Somos cientos de miles que tenemos que hacernos esta pregunta.

Nosotras que hemos sido buenas chicas, que hemos estudiado, que hemos acumulado experiencias. Nosotras que hemos enviado nuestros CV en todos los idiomas a todo el mundo. Nosotras, cuya mayoría de los  proyectos han sido cortados de raíz por su burocracia. Todo esto nos da buenas razones para querer escaparnos, huir lejos de este país y no tener ganas de hacer hijos para legarles – ¡por  partes iguales! - toda esta miseria. Por desgracia, los muros son infranqueables: sin salario, ninguna seguridad social, entonces ninguna visa Schengen. De todos modos, cuando ves las asquerosas jetas de los manes que están en el poder en las cuatro esquinas del espacio Schengen, se nos quita las ganas de ir a tomar una cerveza en Berlín o una copa de vino en Barcelona....

Su famoso proyecto de ley sobre la igualdad de  la herencia hace un ruido mundial que impide escuchar los gritos de las mujeres desesperadas del país real, este país silenciado, lejos del triángulo Cartago - La Marsa - El Bardo. Usted no ha sido capaz de afrontas ninguno de los problemas reales que aquejan a nuestra sociedad y ahora usted nos  está sacando su proyecto de ley publicitario para recibir elogios hipócritas de sus amos en Bruselas, Washington y Berlín: "¡Ah, aquí tenemos buenos árabes!” A nosotras las árabes de abajo nos importa un carajo. Ya sea que llevemos hiyab o minifaldas, todas estamos en la misma mierda.

Estamos hartas: hartas de los centros de llamadas que nos pagan miserias por ser acosadas seis días por semana, hartas de las fábricas cuyo jefe alemán nos ofrece generosamente un litro de aceite de maíz por el Eid** como recompensa por nuestro conocimiento y por nuestros meñiques tan ágiles, pagados diez veces menos que en su país. Hartas de las asociaciones faroleras generosamente financiadas para permitir a sus directores ejecutivos pagar rondas de cerveza y comprar carteras de Michael Kors a sus amiguitas. Hartas de ver en Facebook las fotos de las picaronas que se hicieron financiar un viaje de estudios a Disneyworld por una fundación de Washington (a eso lo llaman  «liderazgo juvenil» y «empoderamiento de la mujer»).

Sr. Presidente,  nos separan 57 años luz. Creo que usted y yo no vivimos en el mismo planeta. El suyo cree que va bien, el nuestro sabe que va mal. Las únicas cosas que mi planeta heredará, será su deuda, la de sus predecesores y el  fracaso suyo. Para concluir algunas sugerencias: ¿realmente quiere complacer a las mujeres de este país? Así que, para empezar, dele los medios de comprar verdadero café, verdadero queso, verdadero chocolate, para que llenen sus estómagos con estos alimentos, que la mayoría de ellas ya no pueden pagar. Por lo demás, ya veremos más tarde.

NdlT

*Mlaui: pan de hojaldre tunecino

**Eid el Adha o Eid el Kebir: la grande fiesta o fiesta del sacrificio, celebrada 40 días después de terminado el mes de Ramadán

 





Courtesy of Tlaxcala
Source: http://nawaat.org/portail/2018/11/28/lettre-dune-feministe-tunisienne-trentenaire-precaire-et-desesperee/
Publication date of original article: 28/11/2018
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=24779

 

Tags: Ley de herencia por partes igualesMujeres tunecinasTúnez
 

 
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