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 15/08/2018 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 LAND OF PALESTINE 
LAND OF PALESTINE / Cómo Israel contribuyó al renacimiento de siniestros etnonacionalismos en Europa
Date of publication at Tlaxcala: 23/07/2018
Original: How Israel helped to revive Europe's ugly ethnic nationalisms
Translations available: Italiano  Français 

Cómo Israel contribuyó al renacimiento de siniestros etnonacionalismos en Europa

Jonathan Cook جونثان كوك

Translated by  María Piedad Ossaba

 

La polarización del debate político en las sociedades occidentales sobre las cuestiones vinculadas a las migraciones y a los derechos humanos se intensificó durante las últimas semanas y los últimos meses. Para numerosos observadores, hay razones de  temer que un orden internacional existente desde el final de la Segunda Guerra Mundial – que ponía el acento sobre los derechos universales como medio de prevenir la deshumanización y los conflictos – se deshilache rápidamente en Europa y los USA

Gestionar la «crisis de los migrantes»

Durante los últimos días en la América de Donald Trump, se comprobó que millares de niños migrantes fueron arrancados a sus padres tratando de cruzar la frontera sur, algunos de ellos detenidos en jaulas; el Tribunal supremo de Justicia de los USA confirmó el derecho de las autoridades fronterizas de prohibir la entrada a los musulmanes de los países proscritos; y la administración Trump se retiró del Consejo de los derechos humanos de las Naciones Unidas, una institución clave para vigilar las violaciones de los derechos humanos.

Durante este tiempo, los partidos de extrema derecha a través de Europa han conocido éxitos electorales debido a los temores crecientes respecto a una ola de migrantes expulsados de África del Norte y Oriente Medio por las guerras y el hambre 1. Al unirse a las posiciones antiinmigración de los gobiernos húngaro y polaco, el ministro italiano del interior Matteo Salvini cerró los puertos de su país en la nariz de buques transportando migrantes [rescatados en el mar].

Le pidió el mes último a la Unión Europea «defender sus fronteras» y negar el acceso a los grupos de defensa de los derechos humanos, amenazando al mismo tiempo con cortar la contribución a la Unión Europea, a menos que adopte medidas contra los migrantes. Salvini forma parte de los políticos italianos que piden la expulsión de la minoría romaní.

Otros gobiernos europeos, encabezados por Alemania, temiendo una inestabilidad política interna que podría poner en peligro su dominio, provocaron con carácter urgente una cumbre para examinar las opciones para hacerle frente a la «crisis de los migrantes».

Estos debates se desarrollan en el contexto de la negociación en curso de la salida de la Gran Bretaña de la U.E., que algunos temen que anuncie el colapso de todo el edificio del «proyecto europeo».

El Primer Ministro israelí celebra los 70 años de Israel con un regalo a su homólogo húngaro: ¿“Quién habría podido soñar que, 70 años más tarde, nosotros mismos las fabricaríamos para exportarlas? ” -  Eli Valley

 Dos concepciones de la ciudadanía

No son acontecimientos fortuitos. Forman parte de una tendencia que se acelera, y que muestra cómo un orden internacional construido durante los últimos 70 años y representado por instituciones supranacionales como las Naciones Unidas y la UE se hunde progresivamente.

Mientras que los datos indican que no hay una crisis migratoria especial en este momento, existen factores a largo plazo que provocan temores populistas y pueden y pueden ser fácilmente explotados, particularmente en relación con  el agotamiento de los recursos mundiales clave como el petróleo y los cambios medioambientales

Todo eso alimenta los conflictos relacionados con los recursos naturales y comenzó a provocar una contracción de las economías mundiales. Los efectos son ondas de choque ideológicas y políticas que sometieron el sistema de acuerdos y de normas internacionales establecido de larga data a una presión sin precedentes. La lucha emergente a la que nos enfrentamos hoy es una lucha que tuvo lugar hace un siglo en Europa y que se refiere a concepciones diferentes de la ciudadanía.

A principios del siglo XX, Europa occidental fue rasgada por nacionalismos étnicos: cada Estado era considerado como representante un pueblo biológicamente distinto – o en la terminología de la época, una raza o Volk. Cada uno creía necesitar un territorio para expresar su patrimonio, su identidad, su lengua y su cultura. En el espacio de algunas décadas, estos nacionalismos antagónicos rasgaron Europa en dos «guerras mundiales».

Entonces, el nacionalismo étnico se oponía a una visión alternativa de la ciudadanía: el nacionalismo cívico. Vale la pena destacar brevemente la diferencia entre ambos.

Los nacionalistas cívicos se basan en una larga tradición de las ideas liberales que privilegian una identidad política compartida basada en la ciudadanía en la unidad territorial estable de un Estado democrático. El Estado debería aspirar – al menos en teoría – a ser neutro frente a las minorías étnicas, sus lenguas y sus culturas.

El nacionalismo cívico está basado en los derechos individuales, la igualdad social y la tolerancia. Su inconveniente es una tendencia inherente a atomizar a las sociedades en individuos y a privilegiar el consumo con relación a otros valores sociales. Eso facilitó la captación del sistema político por potentes empresas, lo que condujo a la emergencia de economías capitalistas neoliberales.

La designación de chivos expiatorios

En cambio, los nacionalistas étnicos creen en pueblos distintos, compartiendo una herencia y una ascendencia común. Estos nacionalistas no sólo resisten a la idea que otros grupos pueden integrarse o asimilarse, sino que temen debilitar o disolver los vínculos que unen la nación.

Los nacionalistas étnicos, por lo tanto, se centran en un imaginario colectivo perteneciente al grupo étnico dominante que guía su destino; hacen hincapié en las amenazas de los enemigos externos y la subversión interior de quienes se oponen a los valores del grupo central; fomentan la militarización de la sociedad para hacer frente a tales amenazas; y vigilan con ansiedad el territorio existente cuyas fronteras pretenden violentamente expandir para aumentar la resiliencia de la nación.

Incluso antes de las dos grandes guerras europeas, la mayoría de los Estados occidentales eran híbridos de impulsos cívicos y étnicos nacionalistas. Pero un clima político de competencia por el acceso a los recursos y de vigilancia paranoica contra los rivales que prevalecía antes de la segunda guerra mundial, particularmente las angustias entre las élites occidentales sobre la mejor manera de contrarrestar la creciente amenaza del comunismo soviético.

Es por esta razón que las minorías étnicas - especialmente aquellas que, como los judíos y los romaníes, cuya lealtad hacia la nación central era considerada como sospechosa - quedaron designadas como chivos expiatorios y confrontados a discriminaciones que revistieron diferentes formas.

En Gran Bretaña, el nacionalismo étnico contribuyó a la declaración Balfour de 1917², un documento que propone que los judíos británicos sean trasplantados a Oriente Medio. Era en parte un proyecto colonial destinado a crear un puesto de avanzada de los judíos en Oriente Medio, dependiente de la buena voluntad del imperio británico para su seguridad.

Pero como lo señalo Edwin Montagu, el único judío del gabinete británico de la época, la Declaración Balfour tenía fuertes connotaciones antisemitas, reforzando la idea de que los judíos no pertenecían a la nación británica y deberían ser reubicados en otro lugar3.( https://www.politicaexterior.com/articulos/afkar-ideas/cien-anos-despues-de-la-declaracion-de-balfour/

 Theodor Herzl en Basilea (Suiza), donde tuvo lugar el primer congreso sionista

En Francia, el nacionalismo étnico se puso de manifiesto por el famoso Caso Dreyfus. Un capitán judío del ejército francés, Alfred Dreyfus, fue declarado culpable de traición en 1894 por haber divulgado secretos militares a Alemania. En realidad, como fue demostrado más tarde, otro oficial francés era responsable de la filtración, pero las más altas autoridades militares prefirieron falsificar documentos que admitir la inocencia del judío Dreyfus4

Y en Alemania, el racismo contra las minorías como los judíos y los romaníes culminó en los campos de concentración nazis en los años 1930 y, poco después, una política de exterminio en masa que acabó con la vida de varios millones de personas.

Reconstruir la Europa de la posguerra

Después de la devastación de la segunda Guerra Mundial, Europa Occidental tuvo que ser reconstruida, tanto física como ideológicamente. Teniendo en  cuenta  los peligros inherentes a los nacionalismos étnicos se hizo hincapié en el nacionalismo cívico. Esta tendencia fue fomentada por los USA a través del «Plan Marshall», un programa de reactivación económica para la reconstrucción de la Europa del Oeste. Los USA querían una Europa “unida y pacífica” – sus antagonismos étnicos perteneciendo al pasado – con el fin de fomentar una cultura del individualismo y el consumismo, garantizando un mercado de exportación para los productos usamericanos.

Una Europa dependiente de los USA podría también considerarse como una defensa contra el principal rival ideológico de Washington, el comunismo soviético. Al final del Siglo XX, esta evolución daría lugar a la aparición de un mercado común, más tarde de la Unión Europea, de una moneda única y al abandono de los controles en las fronteras.

Al mismo tiempo, en el periodo inmediato a la posguerra, se decidió establecer protecciones contra la repetición de la reciente masacre. Los procesos de Núremberg ayudaron a definir las normas de la guerra y calificaron sus violaciones de crímenes de guerra, mientras que la Declaración de los derechos humanos y los Convenios de Ginebra de 1948 iniciaron el proceso de formalización del derecho internacional y del concepto de los derechos humanos universales.

Todo este orden internacional elaborado en la posguerra se está deshilachando

Invertir la tendencia

Israel declaró su independencia en 1948, el año de la Declaración de los Derechos humanos de la ONU, que estaba destinada a impedir cualquier retorno a los horrores del Holocausto. Israel se presentó como un santuario para los judíos de una Europa depravada que había sido invadida por las ideologías racistas agresivas. E Israel fue elogiado como una «luz para las naciones», el fruto político del nuevo ordenan jurídico internacional para promover los derechos de las minorías.

Pero paradójicamente, el Estado «occidental» que resistió más visiblemente a la tendencia del nacionalismo cívico en el período de posguerra fue Israel, que se adhirió rígidamente a un modelo político de nacionalismo étnico que acababa de ser desacreditado en Europa. En la actualidad, Israel personifica una alternativa política al nacionalismo cívico – que ayuda cada vez más a rehabilitar el nacionalismo étnico. 

Desde el principio, Israel no era lo que parecía ser para la mayoría de los extranjeros. Fue patrocinado como un proyecto colonial de asentamiento por los dirigentes de las grandes potencias, lo que incluía a la vez Gran Bretaña, la Unión Soviética, Francia y, más recientemente, los USA. Establecido para ser explícitamente un «Estado judío», se construyó sobre las ruinas de la patria nativa del pueblo palestino, después de una campaña de expulsiones que los historiadores calificaron de «limpieza étnica».

Israel no era la democracia liberal que proclamaba ser en sus campañas de autopromoción, conocidas bajo el nombre de hasbara. De hecho, lejos de ser un antídoto al nacionalismo étnico, Israel era en su esencia un producto - o más precisamente, un reflejo de esta forma de nacionalismo.

La ideología tribal de Israel

Su ideología fundadora, el sionismo, se opone profundamente al nacionalismo cívico y a las ideas concomitantes de una identidad política común. Es más bien una ideología tribal – basada en lazos de sangre y una herencia religiosa – que hablaba el mismo lenguaje que los nacionalismos étnicos anteriores de Europa. Estuvo de acuerdo con los racistas de Europa para considerar que “los judíos” no podían ser asimilados o integrados porque eran un pueblo aparte.

Es este ámbito común con los nacionalistas étnicos que hizo el movimiento sionista profundamente impopular entre la gran mayoría de los judíos europeos hasta el ascenso de Hitler en los años treinta. Después de los horrores de los nazis, sin embargo, un número creciente de judíos concluyó que, puesto que no se podían vencer a los nacionalistas étnicos, era preferible unirse a ellos.

Un Israel fuertemente militarizado y dotado de armas nucleares - patrocinado por Europa y beligerante frente a sus nuevos vecinos árabes relativamente débiles - parecía ser la mejor solución disponible. Es este  terreno común lo que hoy convierte a Israel en un aliado y amigo de Trump y su movimiento político en USA y los partidos de extrema derecha de Europa.

En realidad, Israel es venerado por un nuevo tipo de supremacistas blancos y antisemitas en USA conocido con el nombre de alt-right (“derecha alternativa”). Su líder, Richard Spencer, se calificó como «sionista blanco», afirmando que quiere que los USA se convierten en una «patria segura» para impedir «el despojo demográfico de los blancos en los USA  y en el mundo» de la misma manera que Israel lo hizo por los judíos.

Volver el racismo respetable

Israel preservó el modelo del nacionalismo étnico y pretende ahora volverlo de nuevo respetable a los ojos de la opinión pública occidental. Al igual que había históricamente distintos tipos de nacionalismos étnicos en Europa, también hay muchos entre los movimientos populares y políticos en Israel.

En el extremo del espectro están los colonos religiosos que han participado activamente en desarraigar de nuevo la población palestina autóctona, esta vez en los territorios ocupados. Esos colonos ahora dominan dentro de la jerarquía media del ejército israelí.

En un manual redactado para una nueva expropiación de los palestinos, conocido bajo el nombre de «Torah del rey», los rabinos influyentes de los colonos justificaron el asesinato preventivo de los palestinos como terroristas, y de sus bebés como «futuros terroristas» 5. Esta visión del mundo explica por qué los colonos se han reunido ante un tribunal en Israel la semana pasado para burlarse de a un palestino, Hussein Dawabshe, cuyo nieto de 18 meses, Ali, formaba parte de los miembros de la familia de palestinos quemados vivos por colonos en 2015.

Cuando el abuelo llegó, los colonos se burlaron de él gritando "¿Dónde está Ali?, Ali está muerto" Y "Ali está en la parrilla".

Más banal aún, en la medida en que esto pasa casi desapercibido en Israel, es el racismo estructural que mantiene una quinta parte de la población perteneciente a la minoría palestina al margen de la mayoría judía.

Durante décadas, por ejemplo, los hospitales israelíes han separado a las mujeres en las maternidades en función de su pertenencia étnica. El mes pasado, en un esquema familiar, se reveló que una piscina municipal del Néguev aislaba tranquilamente los bañistas judíos y palestinos – todos ciudadanos del mismo Estado – ofreciéndoles diferentes horarios.

Pero al menos, esta piscina admite los ciudadanos palestinos. Casi todas las comunidades en Israel están separadas, varios centenares de ellas recurren a los «comités de admisión» para asegurarse de bloquear la carretera a los ciudadanos palestinos y que la población siga siendo exclusivamente judía.

Hubo semanas de manifestaciones de indignación entre los residentes judíos de la ciudad de Afula, en el norte, después de que una primera familia palestina consiguió comprar una casa. Shlomo Malihi,  alcalde adjunto, declaró: «Espero que se cancele la venta de la casa a fin de que esta ciudad no comience a ser mezclada».

El "peligro" de los matrimonios mixtos

El mes pasado, Miki Zohar, un parlamentario del partido gobernante, afirmo que no sólo existe una «raza judía», sino que ella representa «el mayor capital humano, el más inteligente, el más apto para comprender». 6

Al mismo tiempo, el ministro de educación, Naftali Bennett, explicó que el futuro del pueblo judío en países como USA lo mantenía despierto la noche. «Si no actuamos con urgencia, vamos a perder millones de judíos a causa de la asimilación», declaró en una conferencia en Jerusalén.

Es un estribillo común también en la «izquierda» israelí. Isaac Herzog, ex dirigente del Partido Laborista supuestamente socialista y nuevo presidente de la Agencia judía, comparte las pulsiones tribales de Bennett. La semana pasada, describió los matrimonios mixtos contraídos por los judíos que viven fuera de Israel como «una herida».

Durante una visita a USA el año pasado, explicó, «He visto a los hijos de mis amigos casarse o vivir con parejas no-judías». Y concluyó: «Debemos devanarnos los sesos para saber cómo resolver este gran desafío».

Una fortaleza étnica

Pero el problema no se limita a los prejuicios de los individuos y las comunidades. Hay también las leyes del Estado, como en Europa hace un siglo. Eso puede observarse no solamente en el racismo institucional rampante en Israel – aproximadamente 70 leyes que discriminan explícitamente en función de la pertenencia étnica – sino también en la obsesión de Israel por la construcción de muros. Hay muros que ocultan Gaza y las partes densamente pobladas de palestinos de Jerusalén-Este ocupada y de la Cisjordania.

En otra manifestación de la mentalidad de fortaleza étnica, Israel construyó un muro para bloquear la entrada de los solicitantes de asilo africanos a través de la península de Sinaí mientras huyen de las guerras. Israel expulsa a estos refugiados en África – en violación de los convenios internacionales que ratificó – poniendo su vida en peligro.

Y mientras que los liberales occidentales se indignaron ante la separación de los niños de “migrantes” y de sus padres por la administración Trump, han ignorado soberbiamente durante décadas la política israelí igualmente brutal. Durante este tiempo, miles de niños palestinos fueron detenidos en su casa, a menudo en incursiones nocturnas [por soldados armados], y encarcelados después de juicios [ante tribunales militares – NDLR] dónde el porcentaje de condena es cercano al 100%.

A lo largo de su historia, Israel glorificó sus proezas militares y celebró descaradamente una tradición de violencia extrajudicial contra los opositores. Ello incluyó prácticas como la tortura y los asesinatos políticos que el derecho internacional pretende prohibir. Los sofismas utilizados por Israel para defender estas acciones fueron recogidos con entusiasmo en Washington – en particular cuando los USA comenzaron sus propios programas de tortura y asesinatos extrajudiciales después de la invasión de Irak en 2003.

Israel produjo justificaciones listas para ser utilizadas para los medios y lemas especiales que hicieron mucho más fácil vender a las poblaciones occidentales el desmantelamiento de las normas internacionales.



Shimon Peres (a la izquierda), el ex nazi y Primer ministro de Sudáfrica John Vorster (al centro) y Yitzakh Rabin (a la derecha) mantenían las mejores relaciones políticas y económicas. Entre los partidarios del apartheid, uno se comprende...

El derrocamiento del derecho internacional - y, con él, la tendencia al retorno al nacionalismo cívico - se ha intensificado con los repetidos ataques de Israel contra Gaza durante la última década. Israel derribó los principios fundamentales del derecho internacional - la proporcionalidad (del uso de la fuerza), distinción (entre combatientes y no combatientes) y necesidad (militar) -, ampliando enormemente el círculo de posibles objetivos de la acción militar para incluir la población civil, y utilizando una fuerza masiva más allá de toda justificación posible.

Esto se ha demostrado de manera espectacular recientemente por la mutilación y el asesinato de miles de manifestantes palestinos desarmados, culpables de estar supuestamente demasiado cerca de la valla que Israel construyó para rodear a Gaza. Dicha valla determina simplemente la tierra palestina ocupada por Israel. Pero los medios occidentales han casi unánimemente adoptado el lenguaje de la propaganda israelí y sugirieron que la valla es una frontera que Israel tiene «derecho a defender».

La experiencia israelí muy solicitada

La experiencia israelí es cada vez más solicitada por un Occidente donde los nacionalismos étnicos toman de nuevo raíz. Las armas de Israel han sido ensayadas en el campo de batalla contra los palestinos. Sus sistemas de seguridad interna, han demostrado que pueden supervisar y controlar las poblaciones palestinas, al igual que las élites occidentales piensan en su propia protección en las comunidades cerradas.

"¡Ningún desbordamiento de miseria será tolerado!!"

La policía paramilitar israelí forma y militariza las fuerzas policiales occidentales para reprimir la disidencia interna. Israel ha desarrollado técnicas sofisticadas de guerra cibernética basadas en sus esfuerzos para seguir siendo una superpotencia regional que se encuentra ahora en armonía con la atmósfera políticamente paranoica que reina en Occidente.

Animados por una aversión permanente por la ideología de los ex líderes soviéticos, los Estados de Europa central y oriental han conducido al movimiento hacia un renacimiento del nacionalismo étnico. Se considera que el nacionalismo cívico expone  peligrosamente a la nación a las influencias externas.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, hace parte de la nueva especie de líderes de Europa del Este que aviva increíblemente la política étnica en su país a través del antisemitismo. Tomó como blanco al millonario judío húngaro y filántropo George Soros, sugiriendo que Soros, culpable de promover un nacionalismo cívico, representa una amenaza judía mayor para Hungría.

En virtud de una reciente ley, conocida bajo el nombre de «STOP Soros», cualquiera que ayude a los migrantes a entrar en Hungría corre el riesgo de ser encarcelado. Orbán saludó la memoria de Miklós Horthy, un ex dirigente húngaro que fue un aliado  cercano de Hitler

Sin embargo, Orbán es festejado por Benjamin Netanyahu, de la misma manera que el primer ministro israelí está estrechamente identificado con Trump. Netanyahu telefoneó a Orbán para felicitarlo poco después que fue reelegido en abril, y lo acoge en Israel para una visita de Estado este mes.

Por último, Netanyahu está organizando la próxima reunión del grupo de Visegrad, en el seno del cual cuatro países de Europa Central7 atrapados por la política étnica de extrema derecha y con los cuales Israel desea desarrollar más estrechos vínculos.

Para los dirigentes como Orbán, Israel abrió el camino demostrando que la política étnica después de todo no está desacreditada, que puede funcionar.

Para Europa y los nuevos nacionalistas étnicos de América, Israel ha demostrado que algunos pueblos están destinados a la grandeza, si pueden triunfar sobre los que se interponen en su camino.

El mundo será más sombrío, mucho más dividido y aterrador si esta lógica prevalece. Es hora de reconocer lo que Israel representa y que no ofrece soluciones - sólo un empeoramiento de los problemas.

Notas de los editores de la versión francesa

1. No hay en realidad crisis vinculada a una «ola migratoria» en Europa recientemente, Se trata solamente de una crisis política. El número de «migrantes» que se incorporaron ilegalmente a Europa por las tres grandes «rutas migratorias» marítimas clásicas se redujo en 2017 de 60% con relación al año anterior. Es un mínimo histórico en cuatro años, pero que no significa una retorno a la situación de antes de 2014, cuando las cifras anuales oscilaban entre 72.000 y 141.000 detecciones, según la Agencia europea de guardacostas y guardia-frontera.

El record absoluto se había alcanzado en 2015, con 1,8 millones de cruces ilegales de frontera.

Recordemos que la población de la Unión Europea es algo más de 510.000.000 de individuos, y que está en descenso demográfico desde hace varios años: hubo 5,3 millones de muertes por 5,1 millones de nacimientos en 2017. Europa es el único gran espacio regional del planeta cuya población tiende a reducirse.

El mantenimiento o el aumento de su población se basa enteramente en la inmigración, que le es económicamente indispensable.

2. Ver a este respecto el dosier  “Los acuerdos Sykes-Picot: en los orígenes del caos en Oriente Medio” (en francés)

3. El hecho de que este proyecto de inspiración antisemita corresponda a los deseos de los sionistas no es contradictorio de ninguna manera.

4. Contemporáneo de estos acontecimientos, Theodor Herzl (1860-1904), periodista judío húngaro, fue un testigo privilegiado de las violencias antisemitas que puntuaron, en Francia, el asunto Dreyfus. Herzl llegó a la conclusión de que sí incluso el país de la Declaración de los Derechos humanos y del Ciudadano de 1789 podía verse afectado en este punto por manifestaciones de odio antisemita, había una única solución para que los judíos pudieran vivir en paz: la separación de los no judíos por la reagrupación de los judíos en un Estado propio. Su obra, “El Estado de los judíos”, publicado en 1896, fue el libro fundador del sionismo político. Se reunió el primer congreso sionista en Basilea en 1897. Este proyecto político fue basado en la convicción que una cohabitación armoniosa entre las minorías judías y las poblaciones no judías mayoritarias en los Estados donde vivían era definitivamente imposible.

5. Cabe recordar que tres de los ex primeros ministros de Israel - Ben Gurión, Begin y Shami - han dirigido personalmente las organizaciones terroristas (Haganah, Irgoun y Lehi-Grupo Stern) que han cometido cientos de atentados mortíferos. Y sus sucesores no tienen nada que envidiar respecto a su implicación con el terrorismo más auténtico.

6. Esta afirmación es antigua. Véase por ejemplo: El viejo fantasma sionista de la "raza judía" homogénea recibe una nueva capa de barniz científico (en francés)

7. Hungría, Polonia, la República Checa y Eslovaquia, miembros de la Unión Europea y de la OTAN.

 





Courtesy of Tlaxcala
Source: http://www.middleeasteye.net/fr/node/71951
Publication date of original article: 14/07/2018
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=23861

 

Tags: EtnonacionalismosSionismoAntisemitismoNetanyahu-TrumpNetanyahu-OrbánIsrael-VisegradPalestina/Israel
 

 
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