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 LAND OF PALESTINE 
LAND OF PALESTINE / La Nakba y la noche de misiles en Damasco
Date of publication at Tlaxcala: 15/05/2018
Original: النكبة وليلة الصواريخ في دمشق

La Nakba y la noche de misiles en Damasco

Elias Khoury إلياس خوري

Translated by  Ana Abarquero

 

Hay un error lingüístico en la historia de la Nakba de palestinos y árabes, porque hoy no es el 70º aniversario del Desastre, sino el aniversario de su inicio.

Haifa 1948

Los palestinos, cuando hablan de su Nakba, no piensan en el pasado, sino que hablan del continuo desastre de su presente. Quizás, uno de los indicios de este doloroso presente sea la arrogante decisión de USA de trasladar la embajada de su país a la ciudad ocupada de Jerusalén la víspera del aniversario y reconocerla como la “eterna” capital de Israel.

Deconstruir la Nakba como recuerdo y tratarla como un continuo camino no es difícil en la vida de los palestinos, desde la gran expulsión en 1948. La situación de los palestinos dentro de la Línea Verde entre 1948 y 1967, que se caracterizó por el control militar, la apropiación de tierras y machacar la vida cotidiana de la gente, es prueba de ello. Después, vino la ocupación de 1967, y con ella, el desastre se extendió a Cisjordania y Gaza, al convertirse cada palestino en un espacio para una Nakba perpetua, generada por la avaricia israelí de apropiarse de tierras y acabar con la idiosincrasia del lugar, justificado por un delirio mesiánico judío, por un derecho “divino” a usurpar la tierra que, desde hace cientos de años, poseen “los ocupantes” palestinos árabes.

Crear la Nakba no habría sido posible sin una mezcla de incompetencia y complicidad árabes, porque el terrible final de la guerra de 1948 tuvo lugar, en cierta manera, con la implementación de la resolución de partición, de la que se dijo que los regímenes árabes habían rechazado, pero que, hoy, la realidad histórica probada indica que la anexión de Cisjordania por Jordania fue el resultado de un acuerdo previo entre AbdAllah, emir de Transjordania, y Ben Gurión. Los israelíes, gracias a esta partición de Palestina, consiguieron su primer objetivo, sacar al pueblo palestino de la ecuación de decidir su devenir y borrarlos como pueblo.

http://tlaxcala-int.org/upload/gal_18494.jpg

Haifa, 1948, después de la operación de epuración

Respecto al segundo capítulo de la Nakba, que comenzó tras la derrota de la Guerra de los Seis Días, tenía como objetivo asegurar la expulsión de palestinos de sus casas, aunque vivieran allí, en una compleja operación cuyo mayor instrumento fueron las colonias cancerígenas de Jerusalén y Cisjordania, que hicieron de los colonos, aliados con la derecha nacionalista, racista y religiosa, la fuerza dominante en la política israelí.

El firme objetivo de este recorrido desastroso es el genocidio político de los palestinos y borrar el nombre palestino de la ecuación. Este objetivo lo heredó Golda Meir de Ben Gurión y lo transmitió a Netanyahu, que ha encontrado sus reglas políticas en el contexto internacional impuesto por el “trumpismo”, primer aliado para lograr este objetivo, que está al alcance de la mano, según la derecha israelí .

Además, esta meta israelí solo es posible lograrla sacando a los pueblos árabes de la ecuación de forma definitiva, con la indirecta complicidad, o mediante el inicio de los grandes  “logros” que los deteriorados regímenes árabes han generado, con sus diferentes ramas autoritarias, donde quizás la materialización más clara de esto se manifiesta en dos períodos:

El primero es el período asadí. Cuando llamamos así a este tiempo, no significa solo el régimen del Movimiento Correctivo que fundó Hafez al Asad en 1970, sino que incluye regímenes militares, autoritarios y “republicanos”, desde Gadafi, Saddam Husein o Ben Ali, hasta el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas egipcio.

Este tipo de régimen tiene un único lema, no le importa el país, y solo podrá ser derrocado arrasando la nación, lo que significa que los pueblos no son pueblos, sino grupos de esclavos. La locura por el poder ha llegado en Siria a tal punto que el régimen, después de arrasar con lo que ha arrasado y de matar lo que ha podido, por un lado ha tenido a bien ser el juguetito a manos de los iraníes y sus milicias sectarias, y por otro, ha recurrido al ejército ruso, de forma que Siria hoy es un pedazo que diferentes fuerzas militares que ocupan el país se reparten.

La expulsión del pueblo de la ecuación, ha convertido a Damasco, en la noche de los misiles, en un espacio para la disputa entre Israel e Irán. El régimen autoritario ha podido sacar a Siria de Siria, transformando el país en un espacio sobre el que caen misiles y con el que juegan los que luchan por sus intereses, como si los Altos del Golán y Palestina (sur de Siria) no fuesen una cuestión siria.

El segundo período es el del Golfo, el que hoy personifica el emir de la “modernización”, Muhammad Ben Salman, cegado por la lucha sectaria de tal forma que está dispuesto a aliarse con “el demonio” israelí, para hacer frente a la influencia iraní. Nadie celebra más la decisión de Trump de romper el acuerdo nuclear que los emires del petróleo, quienes han sido pareja de baile del sanguinario Netanyahu en un tango bailado sobre las ruinas de dicho acuerdo, con posibilidades de que haya una guerra abierta de desgaste que va a destruir lo que queda del oriente árabe.

Ambos períodos de lucha se entrecruzan en una cuestión fundamental, convertir el oriente árabe en un apéndice de dos fuerzas regionales en lucha:

El asadí elimina al pueblo sirio y libanés de la ecuación, y convierte a ambos países en un espacio que los iraníes usan para su estrategia expansionista.

En el caso del Golfo, comete la mayor de las imbecilidades uniéndose al proyecto israelí, creyendo que el estado hebreo va a proteger sus regímenes, señal de ser corto de miras. Los nuevos aliados de Israel solo tienen que ver el miserable destino de las fuerzas que se han aliado con el estado hebreo en Líbano y cómo dicho estado los ha abandonado a su miserable suerte.

En ambos casos se escribe un nuevo capítulo de una Nakba que nunca se termina. Borrar a los árabes de la ecuación es un logro israelí no menos importante que la eliminación de los palestinos de la misma, algo que no sería posible sin la connivencia árabe, el segundo socio del sionismo en la creación de nuestra perpetua Nakba.

Los misiles que cayeron sobre Damasco fueron una declaración flagrante de que ha empezado una nueva fase del Desastre. En Damasco, Israel no ataca posiciones sirias sino iraníes, y los sirios están indefensos, después de ser engañados por alguien que dice ser la personificación de la resistencia y la renuencia.

Se ha tocado fondo.

Después del toque de queda en Galilea, 1948

 

 





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Source: http://www.alquds.co.uk/?p=935056
Publication date of original article: 15/05/2018
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=23400

 

Tags: NakbaResistencia palestinaPalestina/IsraelSiria
 

 
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