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 16/12/2018 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 UMMA 
UMMA / Siria y la revolución, siete años después
Date of publication at Tlaxcala: 01/04/2018
Original: سورية والثورة بعد سبع سنوات

Siria y la revolución, siete años después

Salameh Kaileh سلامة كيلة

Translated by  Ana Abarquero

 

El pasado 15 de marzo se han cumplido siete años del inicio de la revolución siria, de los cuales, los últimos cuatro años el mundo ha sido testigo de las más terribles masacres y de una brutalidad indescriptible, contraria a toda la pureza y la esperanza generalizada con el inicio de las revoluciones en Túnez y Egipto. El estallido de las revoluciones en los países árabes provocó que la esperanza en un cambio en cada agujero del mundo se extendiese, convirtiéndose la plaza Tahrir en un ejemplo y un símbolo que materializaba esa esperanza. Parecía que los pueblos del mundo deseaban el cambio, pero vivían sumidos en una situación de desesperación que el gran estallido en los países árabes vino a romper. Por eso, la revolución se convirtió en algo plausible y la esperanza de un cambio no era solo una posibilidad, sino una certeza.

 
Negación
"Libertad, libertad

¿Por qué esa brutalidad?

Una esperanza revolucionaria mundial. Quizás era inevitable que se fragmentase. Y en este sentido, debemos entender todo lo que ha pasado en Siria. Conocemos el por qué de la barbarie que practican el régimen sirio, Rusia e Irán, bajo la mirada de un mundo que solo condena y censura en apariencia y mira hacia otro lado sobre lo que está ocurriendo en realidad. Esta actitud del mundo no es el resultado de una incapacidad o un descuido, todo lo contrario, hay una satisfacción por lo que ocurre, los países imperialistas se han dedicado a provocar para que la brutalidad vaya a más.

La pena es que las revoluciones árabes han sido vistas como separadas las unas de las otras, así como su solución, incluso con actitudes diferentes hacia una revolución y otra, mientras que los países imperialistas las han considerado en un único contexto y un estallido unificado. Por ello, se ha trabajado por acabar con las revoluciones al considerarlas una vía revolucionaria que amenazaba los regímenes árabes subordinados y por ser susceptibles de extenderse a otras regiones del mundo. Aun así, generaron una esperanza de cambio, lo que muchos pueblos necesitaban, ya que el capitalismo, estaba en una crisis que había comenzado en diciembre de 2008. Cuando estallaron las revoluciones (como resultado de dicha crisis), Estados Unidos se sintió incapaz de solucionar su crisis y se hizo evidente que no era posible una solución. Por eso, el comienzo de la revolución aquí, en el mundo árabe, al que occidente seguía mirándolo como atrasado, marginado e incapaz de cambiar, significaba que se trasladaría, a pesar del capitalismo, a muchos países en un mundo en crisis, un mundo que sufre los mismo problemas (desempleo, pobreza, marginación, tiranía y el saqueo que practican la panda de imperialistas). Ésta es la crisis que ha determinado cómo el mundo lidia con estas revoluciones.

Estados Unidos trató de conseguir un cambio rápido en Túnez que neutralizara el estallido revolucionario, fijando una alternativa que inspirase alcanzar un cambio a través de las elecciones y el apoyo de la clase dominante con fuerza “popular”, es decir, el Movimiento an-Nahda. Eso mismo hizo también en Egipto, buscando un cambio rápido, con la misma perspectiva, quería que en ambos países la revolución se replegase para que no se propagase, en vano, porque se extendió a Yemen, Bahréin, Libia y después a Siria. De esta forma, hacerle frente requería otro método: la violencia. Por eso, Arabia Saudí aplastó la revolución en Bahréin y trató de evitar el triunfo de la revolución yemení, mientras la OTAN intervenía en Libia como “un apoyo a la revolución”, aunque se hizo evidente que allí era una fuerza de destrucción. Arabia Saudí desempeñó un papel directo en Bahréin y en Yemen, mientras que en Siria lo hizo de forma indirecta, donde tenía un interés  claro por detener la ola revolucionaria, ya que creía que podía alcanzar su país. Rusia parecía temerosa de las revoluciones, así como Irán, quien tenía miedo de perder a su “aliado” sirio y su corredor hacia Líbano. Del mismo modo Europa, quien acarició extensiones de las revoluciones en España y en Grecia.

Por eso, todos los países árabes, regionales e imperialistas, aspiraban a detener “esta locura” y aplastar la revolución antes de que se extendiese y amenazase sus países y el capitalismo en general. En Libia se cayó en un laberinto de luchas locales que eran la extensión de luchas regionales e internacionales. En Yemen, tras apartar a Ali Abdullah Saleh con gran esfuerzo, la situación explotó con la alianza con los huzíes, intervino “la alianza árabe” que terminó con la destrucción y fragmentación de Yemen argumentando que luchaban contra los huzíes y los intereses iraníes. Pero Siria era “el tesoro” que podía cumplir los sueños del capitalismo y la tiranía, al ser gobernada por un grupo que no tenía ningún reparo en llevar a cabo las prácticas más bárbaras. El mundo fue testigo en 1982 de matanzas y sabía que el régimen actual puede volver a llevarlas a cabo en todo el país. Los matones alzaron su lema “al Asad o arrasamos el país”, perfecto para un capitalismo en crisis y con temor de que la revolución se extendiese. Para lograrlo, trabajaron numerosas partes, de forma directa e indirecta, para que la lucha llegase al punto del que somos testigos hoy en día.

Estados Unidos, desde el principio, deseaba intervenir, quería corromper la revolución, dando al régimen una excusa para aplastarla bajo emblemas nacionalistas que conmoviesen al pueblo sirio. Arabia Saudí, apoyó al régimen sirio “en secreto” ayudando a que la revolución se islamizase, tal y como quería el régimen sirio. Qatar y Turquía trabajaron por la islamización tras fracasar en su intento de convencer a al Asad de una “reforma”. Todos ellos, se encapricharon de las milicias armadas que se habían enfrentado a la brutalidad del régimen, islamizándolas y financiándolas, promoviendo contradicciones entre ellos. Todos ellos “enredaron” la oposición y la sometieron a sus tácticas, de forma que se convirtieron en subordinadas a políticas de regímenes. Aunque Estados Unidos parecía que quería que el Consejo de Seguridad tomase resoluciones “decisivas”, estaba feliz por el veto de Rusia y China en la Asamblea General. A cambio, Irán intervino, en primer lugar, con fuerzas de Hezbolá, después con fuerzas iraquíes, afganas y paquistaníes, seguidas de la Guardia Revolucionaria, para apoyar al régimen sirio bajo la mirada de “sus enemigos”, a saber, Estados Unidos y el país sionista. Las fuerzas rusas aparecieron tras una reunión muy amistosa entre ambos presidentes, Barak Obama y Vladimir Putin, unas horas antes de anunciar la intervención militar rusa. Rusia tiene miedo a la revolución, por eso el ministro de defensa, Serguei Shoigu, dijo que Rusia “ha detenido la ola revolucionaria”, pero quiere  hacerse con el control, tras el paso atrás dado por Estados Unidos y el anuncio de su retirada de Oriente Medio.

Por lo tanto, numerosos actores están implicados en la ofensiva a la revolución siria, su despiece y su manipulación además, de que otros han practicado la más terrible brutalidad contra ella. Las prácticas más atroces han sido empleadas para “disciplinar” a los pueblos del mundo, para hacerles comprender que la revolución está prohibida y quien ose a llevarla a acabo, será aplastado con total ferocidad como la empleada en Siria. Esto es lo que los países imperialistas, Estados Unidos y Rusia, deseaban. Se ha prohibido que el régimen sirio rinda cuentas, a pesar de todos los informes publicados por organizaciones internacionales. Por eso, la “diplomacia” ha sido la encubridora de las masacres y las declaraciones oficiales “occidentales” y la condena internacional no significaban nada, precisamente porque solo querían disimular, pero en realidad apoyaban la masacre.

Había que disciplinar a la gente en una de las peores crisis que vive el capitalismo y Rusia como “el bastión retrógrado” asumió la labor tras el fracaso del régimen sirio e Irán con todas las fuerzas que habían reclutado. Así, la bestialidad del régimen sirio se encontró con la brutalidad del régimen mundial, siendo Rusia su instrumento, en un período de profunda crisis del capitalismo.

 

Una guerra contra el mundo

De este modo, la revolución se convirtió en una guerra contra el mundo y dejó de ser un movimiento popular que aspiraba solo a un cambio de régimen. Experimentó un cambio un año después de su inicio, mostrando sus resultados a finales de 2012, cuando quedó claro la debilidad del régimen y de su estructura. Todo fue gracias al impulso del movimiento popular que empezaba a apoyar la acción militar, antes de la existencia de facto del Frente Al Nusra, de “Daesh” y todos los grupos salafistas. Consiguió todo esto a pesar de la brutalidad a la que tuvo que enfrentarse el pueblo por parte del régimen, donde fracturó su solidez (la 4ª División Acorazada y la Guardia Republicana) y el ejército entró en un estado de congestión que no le permitía participar en la lucha contra el pueblo, lo que forzó su retirada de amplias zonas del norte y otros puntos y lo colocó en campamentos cerrados.

La situación para los países interesados en aplastar la revolución no mejoró, por eso Irán lanzó las fuerzas de Hezbolá, las milicias iraquíes y la Guardia Revolucionaria con la esperanza de que aplastasen la revolución. Los países de la región se ocuparon de fomentar el carácter militar de la revolución y mitigar el movimiento popular con el apoyo de los mayores grupos salafistas, el Frente de Al Nusra y Daesh. Hezbolá intervino públicamente a principios de 2013 en la batalla de al Qusair, pero su papel allí se amplió y fue apoyado por grandes grupos de Iraq, Afganistán, Pakistán y por la Guardia Revolucionaria iraní, lo que transformó la revolución siria en una lucha armada y una guerra de facto. El impulso popular la hizo desfavorable para todos ellos, a pesar de que el régimen, Irán, los países de la región, Estados Unidos e incluso Rusia se centraron en el papel del Frente Al Nusra y Daesh. Fue un “plan” bien trazado que dañó la revolución y prestó un gran servicio al régimen. Aquí, la lucha se convirtió no solo en una afrenta contra el régimen, sino también contra Irán y sus aparatos por un lado, y contra Daesh y el Frente Al Nusra por otro. A pesar de las alianzas con Al Nusra en algunos momentos, la lucha principal de Daesh y Al Nusra era contra la fuerza de la revolución, dando Al Nusra alguna mordida a  las zonas “liberadas” y eliminando una tras otra las brigadas armadas.

A pesar de todo esto, Irán y lo que quedaba de las fuerzas del régimen no fueron capaces de acabar con la lucha. Todo lo contrario, la fragilidad de su situación se hizo evidente cuando países de la región (Arabia Saudí, Qatar y Turquía) decidieron equilibrar la balanza de fuerza, al imponer alcanzar una solución política a través de la “unificación” de numerosos grupos (Ahrar ash-Sham y el Frente Al Nusra entre otros), mientras las fuerzas iraníes y del régimen sirio se vinieron abajo en la primavera y verano de 2015. El conflicto de intereses fue el que obligó a estos países a desempeñar este papel, fue el que emergió del choque entre Turquía y Rusia por aquel entonces y supuso el fin del entendimiento entre Rusia, Arabia Saudí, los Países del Golfo en general y con Turquía. Se hizo evidente la incapacidad de Irán y del régimen sirio de zanjar la cuestión, incluso su colapso. Por eso, Qasem Suleimani se apresuró hacia Moscú para incitarla a que interviniese. Por consiguiente, la lucha se trasladó contra Rusia y toda su superioridad militar, pero antes de señalar eso, es necesario indicar el papel de Turquía y Estados Unidos en aplastar la revolución. Estados Unidos, que jugueteaba con “Daesh” en Iraq, después en Siria, para intervenir con el objetivo de obtener una moneda de cambio con Rusia, después de que ésta se hiciese cargo de Siria,  declaró que no quería la caída del régimen sirio, a pesar de que estaba maniobrando para que el conflicto se prolongase y se ocupó de transformar los regimientos que luchaban contra el régimen sirio a luchar solo contra “Daesh”, esa era su condición para a apoyarlo. Paralizó el Frente Sur y después se hizo con el control del noreste y este de Siria y le echó la mano a los pozos de petróleo en el contexto de la pugna con Rusia. Turquía partía de sus intereses, por eso transformó la actividad de los regimientos armados contra el régimen hacia “Daesh”, después contra  las Fuerzas Democráticas Sirias, pensando en sus prioridades, sin tener en cuenta la situación del pueblo sirio, a pesar de tanto lamento mostrado.

Aquí, he de indicar el aumento del papel de los conflictos regionales e internacionales y la inclinación de cada una de las partes a obtener sus logros a costa del pueblo sirio. Por lo tanto, el pueblo sirio pasó a enfrentarse, de diferentes formas, a lo que quedaba del régimen sirio e Irán y toda su maquinaria y potencial militar, después Rusia y su superioridad, con las armas más modernas, probando más de doscientas armas nuevas de gran impacto, convirtiéndose en la potencia que dirigía el conflicto de facto contra el pueblo sirio. De esta forma, la revolución que había empezado contra el régimen sirio se transformó en una lucha contra países de la región, solapándose con un conflicto regional y después con un conflicto contra una gran potencia que practica la brutalidad y disfruta del aplauso del resto de países que, de una forma u otra, colaboran. Es un conflicto del pueblo sirio contra el mundo. 

 

Clic

No hay victoria para el régimen sirio, ni Irán, ni Rusia

¿Puede Rusia aplastar la revolución? A pesar de toda la ayuda que recibe, públicamente y en secreto, de todo el mundo, Rusia no vencerá. Quizás sea capaz de acabar con todos los grupos armados, pero no será capaz de consolidar el régimen sirio. El lazo de unión entre el pueblo y el régimen está roto, ya sea de quien queda bajo su control o de quien vivió en las zonas ajenas a su control o los que han salido del país. Es un monstruo, pero sin autoridad, tras haber perdido la mayor parte del ejército y haberse venido abajo la estructura del poder. Su subsistencia depende de la presencia de las fuerzas iraníes y rusas, pero esta existencia le supondrá un problema, porque seguirá expuesto a ataques y enfrentamientos. Esto provoca a Rusia e Irán y puede ser una situación beneficiosa en los conflictos internacionales para arrastrar a Rusia a un nuevo punto muerto.

Lo que Rusia hace, y el régimen sirio ha hecho, es matar, desplazar y aterrorizar al pueblo, en especial a la gente joven. Por lo tanto, ha perdido la capacidad de crear un ejército o unas fuerzas de seguridad. No puede reinstaurar el control por la fuerza que poseía, ni si quiera con un cuarto de la misma, será básicamente un control sin fuerza. Depender durante mucho tiempo de Rusia e Irán no le va a traer ningún beneficio. Por consiguiente, la situación en Siria ha empezado a determinarse, o el régimen, o el pueblo, es decir, o el régimen continúa y por lo tanto el conflicto sigue empujando a Rusia a un punto muerto, o se impone una alternativa al régimen que permita la vuelta de los migrados y la reconstrucción del país. No cabe duda que acabar con la ocupación rusa entra dentro de esta solución, Rusia ha firmado acuerdos de aquiescencia que “legitiman” esto, aunque la presencia militar imperialista y regional es una ocupación que debe finalizar.

Las armas no han sido la revolución, el pueblo se ha rebelado para acabar con el régimen sirio y seguirá rebelándose, pero las armas seguirán teniendo un papel contra lo que queda del régimen, los ocupantes rusos e iraníes y todos los demás. Ha nacido una generación de combatientes, de revolucionarios, que han adquirido experiencia, no solo ha sido el ejército ruso el que ha ganado experiencia en su guerra con el pueblo sirio, como dijo Putin. Esta experiencia creará una revolución más radical, organizada y  efectiva, sin islamismo ni servilismo a países con intereses, que van contra la revolución desde un principio.



"Libertad"

Comic4 Syria كوميك لأجل سوريا  Viñetas de

 

 

 





Courtesy of Tlaxcala
Source: https://tinyurl.com/ydeo3usj
Publication date of original article: 19/03/2018
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=23120

 

Tags: Revolución siriaBashar El AsadIránRusia
 

 
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