TLAXCALA تلاكسكالا Τλαξκάλα Тлакскала la red internacional de traductores por la diversidad lingüística le réseau international des traducteurs pour la diversité linguistique the international network of translators for linguistic diversity الشبكة العالمية للمترجمين من اجل التنويع اللغوي das internationale Übersetzernetzwerk für sprachliche Vielfalt a rede internacional de tradutores pela diversidade linguística la rete internazionale di traduttori per la diversità linguistica la xarxa internacional dels traductors per a la diversitat lingüística översättarnas internationella nätverk för språklig mångfald شبکه بین المللی مترجمین خواهان حفظ تنوع گویش το διεθνής δίκτυο των μεταφραστών για τη γλωσσική ποικιλία международная сеть переводчиков языкового разнообразия Aẓeḍḍa n yemsuqqlen i lmend n uṭṭuqqet n yilsawen dilsel çeşitlilik için uluslararası çevirmen ağı la internacia reto de tradukistoj por la lingva diverso

 21/01/2018 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 EDITORIALS & OP-EDS 
EDITORIALS & OP-EDS / Jerusalén, y no Abu Dis, seguirá siendo la capital de Palestina
Date of publication at Tlaxcala: 12/12/2017
Original: القُدس، وليس أبو ديس، سَتظل عاصمة فِلسطين
Translations available: English 

Jerusalén, y no Abu Dis, seguirá siendo la capital de Palestina

Abdelbari Atwan عبد الباري عطوان

Translated by  Miguel Llabrés García

 

Mientras que Ismael Haniyye, jefe de la oficina política de Hamas, desde el corazón de una Gaza sitiada pero liberada, promete una tercera Intifada, en respuesta a la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de sumarse a la judaización de Jerusalén, haciendo suyo el discurso israelí de que Jerusalén es la capital política, religiosa y mundial del judaísmo, se nos presenta, el presidente de la “legalidad” palestina, Mahmud Abbas, con un discurso baladí e ignominioso, como respuesta al insulto, que vendría a resumir su adhesión a los organismos internacionales, después de consultar con los “hermanos”, como si fuese el presidente de Micronesia y no de la OLP.

Los Estados Unidos han querido, durante la era Trump, ser el primer país en reconocer a la Jerusalén ocupada como la capital de Israel; y, quizás sin saberlo, con su presidente “racista”, consigan garantizar la crispación necesaria para despertar, de su letargo de humillación y degradación, a la umma árabe e islámica.

Trump trasladará la capital de la Tel Aviv ocupada a la Jerusalén ocupada, siendo éste su tiro de gracia, no en la cabeza de un tratado de paz falso, sino un tiro en las cabezas de sus aliados árabes, especialmente a Egipto y a Arabia Saudí que ya refrendaron el primer paso en el reconocimiento de Israel, según lo anunciado por la prensa israelí, el canal 10 en concreto, y lo que explicaría el retraso en su débil respuesta a la declaración de Trump.

El presidente estadounidense no necesita aliados, ya dispone de criados y subordinados a los que trata con arrogancia y superioridad. En la primera reunión que mantuvo con ellos, en Riyad, ganó 550 billones de dólares en acuerdos por venta de armas (460 únicamente de Arabia Saudí, el resto de Qatar, los EAU y Bahréin). De esta forma les recompensa Trump, con el revés que supone la judaización de Jerusalén.

No confiamos en la reunión que tendrá mañana el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para discutir la afrenta de los Estados Unidos, sino que contamos con las explanadas de las mezquitas, en más de 56 países árabes e islámicos, donde la oración del viernes se convertirá en un día de cólera, con lemas anti-estadounidenses, en contra de Israel y pidiendo venganza.

Hemos oído algunas voces malogradas, las que esperan el momento oportuno para la normalización con Israel, que le consideran su amigo o aliado genuino porque no ha matado a ningún saudí o jaliyí[1]; son las mismas voces que acusan a los palestinos de vender sus tierras, las mismas que propagan la cultura de la rendición sumisa y que ponen en duda los valores de los manifestantes, en los días de cólera. Las mismas voces que desconfiaron del valor de la Intifada; a ellas, y a los que están detrás, les decimos que los días de la cólera son los que produjeron la primera Intifada de las piedras y la segunda Intifada armada, los que han derrotado los tres ataques israelíes en la Franja de Gaza, hace menos de tres años, y los que humillaron a la ocupación israelí en el sur de Líbano, obligándoles salir rápidamente en el año 2000, y le hicieron morder el polvo en la guerra de los Treinta y tres días, en julio de 2006.

http://www.tlaxcala-int.org/upload/gal_17584.jpg

Trump no hubiese podido cometer esta fechoría, o demencia, si Iraq fuese un estado poderoso, si Siria no se enfrentase, desde los últimos seis años, a la conspiración, si Libia no se encontrase sumida en el caos y la fractura, si Egipto, “el guía”, no mendigase por un trozo de pan a los ricos de la actual era árabe, si Argelia no se curase de su décima herida o si Yemen no resistiese el injusto ataque.

El proyecto estadounidense destruye los principales estados del Mundo Árabe, bajo los lemas de la democracia y los derechos humanos, y consagra a Israel como única potencia en la zona. Es este proyecto el que nos ha llevado a la degradación y la última decisión de Trump es una bofetada más que nos han dado, tal vez, como anticipo al gran acuerdo de rendición, o a la creación de un estado palestino en el Sinaí o a la coronación de Netanyahu como secretario general de la “nueva” Liga Árabe.

Trump ha mostrado su cara más fea a sus aliados árabes y ha encendido los ánimos de una guerra religiosa, en la que su país y su aliado Israel serán la leña del fuego, porque los días de la supremacía del petróleo, y los beneficios que suponen en las decisiones árabes oficiales, se acercan a su último suspiro.

Nosotros siempre apostamos por los pueblos árabes e islámicos y desconfiamos, plenamente, de los regímenes árabes. La confianza que tenemos en los pueblos es inmensa y, gracias a ella, no nos dejamos engañar por falsas ilusiones. En el momento, en que nuestros hermanos del Golfo se han opuesto a la normalización con Israel, con valentía y arrojo, reafirmamos nuestra apuesta por su sagacidad, pues los pueblos del mundo árabe e islámico no abandonarán a  Jerusalén, ni a su mezquita de al-Aqsa ni a su iglesia de la Resurrección.

Estoy seguro de que los devotos palestinos estarán en vuestros mejores pensamientos, que como siempre hemos sabido son ellos los que luchan en la explanada de al-Aqsa, con sus sudarios de testimonio, son ellos los que obligaron a Netanyahu a arrancar las puertas electrónicas con su tenacidad, son ellos los que echaron de la Franja de Gaza a Sahron, llevándose con él a las colonias, y son ellos los que han entregado decenas de mártires por su convicción y el honor de la umma, durante cien años de yihad y lucha.

Espero que los árabes, no sus gobernantes o gobiernos, se encuentren estupendamente, y que los días de la cólera se lleven la suciedad que la umma tiene pegada en esta época de vacas flacas, que se levanten los pueblos en la trinchera de la resistencia orgullosos de su cultura y alzando sus lemas.

http://www.tlaxcala-int.org/upload/gal_17585.jpg

El reconocimiento por Trump de Jerusalén como capital de Israel fue una oportunidad de oro para el presidente Abbas, y su Autoridad, para purificarse de sus pecados de Oslo, de la coordinación de seguridad vergonzosa y de veintitrés años de negociaciones indecentes; pero no lo hizo, ni lo hará, persiste en trazarse un final trágico. Lo triste es que los que le rodean intentan alejarle de este momento histórico, al tiempo que le laurean su débil posicionamiento.

Le agradecemos a Trump, aunque no se lo merezca, su decisión ya que ha encendido la mecha de la conciencia árabe e islámica sin quererlo, la conciencia que dará un nuevo orden a la región bajo la consigna de la resistencia. Trump, es el mismo presidente, que ha ofrecido las mayores contribuciones a los radicales y extremistas a cuenta de sus aliados, escondidos detrás del lema de la moderación.

Trump y sus aliados árabes echarán de menos los días del “Estado Islámico” o de “al-Qaeda”, los que facilitaron su condenable asociación con el enemigo racista israelí, y darán auge a organizaciones más peligrosas y despreciables, aprovechando la oportunidad que les brinda la venganza.

Jerusalén, y no Abu Dis, seguirá siendo la capital de Palestina, y de la misma forma que los que lucharon en Sudáfrica, en Rodesia y en Argelia acabaron con realidades colonialistas impuestas por la fuerza, los palestinos, con el apoyo de sus hermanos árabes y musulmanes, seguirán el mismo camino y vencerán. El tiempo nos dará la razón.

NdT

[1] Natural de los países árabe del Golfo Pérsico.





Courtesy of Tlaxcala
Source: http://www.raialyoum.com/?p=791584
Publication date of original article: 07/12/2017
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=22255

 

Tags: Jerusalén/Al QodsPalestina/IsraelTrumpUSA
 

 
Print this page
Print this page
Send this page
Send this page


 All Tlaxcala pages are protected under Copyleft.