TLAXCALA تلاكسكالا Τλαξκάλα Тлакскала la red internacional de traductores por la diversidad lingüística le réseau international des traducteurs pour la diversité linguistique the international network of translators for linguistic diversity الشبكة العالمية للمترجمين من اجل التنويع اللغوي das internationale Übersetzernetzwerk für sprachliche Vielfalt a rede internacional de tradutores pela diversidade linguística la rete internazionale di traduttori per la diversità linguistica la xarxa internacional dels traductors per a la diversitat lingüística översättarnas internationella nätverk för språklig mångfald شبکه بین المللی مترجمین خواهان حفظ تنوع گویش το διεθνής δίκτυο των μεταφραστών για τη γλωσσική ποικιλία международная сеть переводчиков языкового разнообразия Aẓeḍḍa n yemsuqqlen i lmend n uṭṭuqqet n yilsawen dilsel çeşitlilik için uluslararası çevirmen ağı la internacia reto de tradukistoj por la lingva diverso

 22/11/2017 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 AFRICA 
AFRICA / La revolución tunecina desde la perspectiva de Gramsci
Date of publication at Tlaxcala: 27/06/2017
Original: La révolution tunisienne au regard de Gramsci
Translations available: English  Italiano 

La revolución tunecina desde la perspectiva de Gramsci

Aziz Krichen عزيز كريشان

Translated by  María Piedad Ossaba
Edited by  Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

 

Intervención en el seminario « El regreso  de Gramsci »  organizado por la FSJEG (Facultad de las Ciencias Jurídicas, Económicas y de Gestión) de Yenduba y la Fundación Rosa Luxemburg, para conmemorar el 80 avo  aniversario de la desaparición del pensador italiano; seminario realizado en Túnez el 29 de marzo de 2017. Guardé el tono oral de la ponencia.

Descubrí a Gramsci en 1979, en Roma. En París, donde residía antes, había leído algunos textos traducidos de su período turinés, que me habían dejado insatisfecho. Sabía que su obra maestra era los Cuadernos de la cárcel, pero aún no estaba traducía al francés. Instalado en Italia, después de algunos meses aprendiendo la lengua del país, compré les  Quaderni del carcere y comencé a estudiarlos.

Nunca había encontrado algo similar en la literatura marxista que hasta entonces  había estructurado la parte esencial de mi  formación política, ni en la forma – la obra es una sucesión de fragmentos más o menos largos sobre varios millares de páginas- ni en el fondo. Pasados los primeros  instantes  de extrañamiento, quedé  literalmente cautivado por la amplitud, la potencia y la novedad radical del pensamiento que se me ofrecía.

Una docena de años antes, en Túnez, al sumergirme en la lectura del Capital, había vivido también un gran momento de excitación intelectual. Pero las cosas no eran del mismo orden. Con Marx, la excitación era hasta cierto punto puramente cerebral, abstracta, desencarnada. Descubría los resortes subterráneos que determinaban el funcionamiento del sistema económico que regulaba el mundo. Con Gramsci, ya no estaba en el subsuelo, sino al aire libre. No estaba ya en las «infraestructuras», sino en las «superestructuras». Es decir, en los dominios de la cultura, de la ideología, de la política, de la guerra, de las representaciones, las emociones, las pasiones – allí donde, precisamente, los grupos sociales reales y los hombres de carne y en hueso evolucionan, allí donde viven, allí donde luchan, allí donde aparecen y luego desaparecen, dejando a veces la marca de su paso. Y como el análisis de las superestructuras está siempre vinculado, en él, a la consideración del peso de las infraestructuras, se conseguía, por su intermediario, una imagen más completa de la realidad, y se encontraba dotado con un método operatorio más eficaz para comprenderla y actuar sobre ella.

Gramsci ciertamente no habría sido Gramsci sin Marx, pero Gramsci fue más lejos que él. En mi panteón personal, lo coloco en cualquier caso muy arriba en la escala de la inteligencia humana, como también lo coloco muy alto por su amor por el pueblo y su dedicación a la revolución.

Otro factor explica la permanencia de mi interés por él. Gramsci nació en 1891, una veintena de años después de la realización de la unidad italiana. En el contexto de la época, en comparación particularmente con Gran Bretaña y Francia, nace y crece en un país retrasado, retardado, situado en la periferia del capitalismo central existente entonces. Italia tenía desde hace tiempo grandes dificultades para construir su Estado nacional y completar su transformación democrática burguesa. Su conversión al capitalismo aparece como una urgencia existencial, no porque las condiciones de esta transformación estaban reunidas en su seno, sino porque el capitalismo ya se había establecido en los Estados vecinos y que esta implantación, al modificar brutalmente las relaciones de fuerza, constituía ahora  una amenaza. Al igual que todos los Estados menos evolucionados, Italia se encontró ante la obligación  de recuperar su retraso si no quería ser condenada a la dependencia y a la subordinación.

La conciencia del retraso histórico de su país y la búsqueda de los medios necesarios para colmarlo constituyen el núcleo de la reflexión teórica de Gramsci en los Quaderni del Carcere, como lo están en el centro de la reflexión de los otros pensadores y políticos italianos de su tiempo (Benedetto Croce, Giovanni Gentile, o también Vincenzo Cuoco, su predecesor). La famosa distinción que introduce entre revolución activa (la que se produce en los países del capitalismo central) y revolución pasiva (aquella que se desarrolla en los países periféricos) es la ilustración directa.

Como tunecino, como magrebí, como árabe, soy, como todos ustedes, ciudadano de un país atrasado y dependiente. Comprenderán entonces porqué la lectura de los Cuadernos ha podido interesarme tanto, porqué ella fue tan capaz de entrar en resonancia con mi propia reflexión y cuánto ha podido marcarme.

Con Gramsci, yo no tenía solamente  a un gran teórico de lo universal, sino a un pensador cuya universalidad provenía  directamente de cómo había asumido su  singularidad de miembro de un país atrasado – una singularidad que es el ser propio, aún hoy, de la mayoría de las mujeres y los hombres que habitan nuestro planeta.

A partir de ahí, es perfectamente legítimo tratar de estudiar  lo que sucede en nuestro país desde hace seis años a la luz de los marcos de interpretación que elaboró para su país y que son ampliamente  transportables a todos los nuestros, pero con las debidas precauciones de tiempo y lugar.

Escribí un libro, La promesse du Printemps  (La promesa de la Primavera), que bosqueja un primer balance de la revolución tunecina y de la transición que le sucedió, teniendo en cuenta lo que se ha logrado y lo que queda por realizar. Raramente cito a Gramsci, pero puedo confesarles que a menudo me ha acompañado en mi trabajo de escritura. (Les digo esto a propósito, para incitarlos a leer o releer a Gramsci y, subsidiariamente, para animarlos también a leerme.)

No voy a resumirles aquí su principales desarrollos, pero hacer hincapié solamente en algunos conceptos básicos, en primer lugar en el concepto de « bloque histórico». Para Gramsci, el bloque histórico consta del conjunto de las clases y grupos sociales (con sus organizaciones representativas: políticas, sindicales, culturales…) que se forma durante los períodos de gran mutación, es decir, durante los períodos de cambio revolucionario. Las clases y los grupos sociales interesados se constituyen entonces en bloque para conducir el cambio a su término y reorganizar el orden existente en función de sus intereses y sus expectativas [1].

http://tlaxcala-int.org/upload/gal_16201.jpg

 

Experimentamos una trasformación de este tipo entre diciembre de 2010 y enero de 2011, cuando el país se sublevó masivamente contra el régimen Ben Ali. El desarrollo del levantamiento permite identificar los distintos componentes del bloque histórico – o frente de clases – que se estableció progresivamente en esta ocasión. En primer lugar englobó a la población rural de las regiones interiores, luego la de los barrios periféricos de los centros urbanos (el mundo del sector informal); a estos dos primeros segmentos se unieron  a continuación la población asalariada (los obreros, los empleados, los funcionarios – lo que se podría llamar el pueblo de la UGTT) y, al final de trayectoria, por varios sectores de la pequeña y media burguesía (profesiones liberales, dueños de PYME, etc.).

En total, por lo tanto, cuatro grandes sectores sociales: los campesinos, los guetos suburbanos, los asalariados y la clase media. En su inspiración fundamental, su levantamiento convergente se inscribió en una perspectiva típica de revolución democrática.

¿Pero cuál era el (o los) movimiento (s) político(s) representativo (s) de este bloque histórico que surgía? La respuesta se puede resumir en dos palabras: no había. El levantamiento siguió siendo de cabo a rabo espontáneo, sin programa preciso, sin estructura partidaria, sin líderes nacionales. ¿Cómo explicar esta brecha?

La ciencia política académica no ve nada anormal en ese desfase. Para ella, las revoluciones casi siempre comienzan espontáneamente, sin tener todavía las nuevas élites políticas capaces de dirigirlas y llevarlas a buen término. Estas nuevas élites políticas se afirman - cuando logran constituirse - casi siempre después de la hora del levantamiento espontáneo y casi nunca antes.

Volver a Gramsci permite ir más lejos y explicar mejor la constatación. Comencemos por considerar lo que escribe con respecto a la cuestión de las  élites y los  intelectuales. Déjenme  citarlo detenidamente:

“ ¿Constituyen los intelectuales un grupo social autónomo e independiente, o cada grupo social tiene su propia categoría especializada de intelectuales? El problema es complejo, dadas las diversas formas tomadas hasta ahora por el proceso histórico real de formación de las diferentes categorías de intelectuales. Las más importantes de estas formas son dos:

“ 1 - Cada grupo social naciente sobre el terreno original de una función esencial en el mundo de la producción económica crea, al mismo tiempo que él, orgánicamente, una o varias capas de intelectuales que le dan su homogeneidad y la conciencia de su propia función, no sólo en el dominio económico, sino también en los planos social y político (…)

“  2 – Pero cada grupo social « esencial», en el momento en que aparece en la historia, surgiendo de la anterior estructura económica como expresión del cambio de esta estructura, encontró, al menos en la historia tal como se desarrolló hasta la fecha, categorías de intelectuales que existían antes que él y que, además aparecían como los representantes de una continuidad histórica que ni siquiera los cambios más complejos y los más radicales de las formas sociales y políticas previas habían interrumpido. Lo más típico de estas categorías intelectuales es la de los clérigos (…)

“Una de las características más importantes de cada grupo social que intenta ascender hasta la dominación política reside en la lucha que lleva a cabo para asimilar y conquistar « ideológicamente»  los intelectuales tradicionales;  asimilación y conquista que serán tanto más rápidas y eficaces cuanto más lejos este grupo social empuje la elaboración de sus propios intelectuales orgánicos. El enorme desarrollo que tomaron la actividad y la organización escolares (en sentido amplio) en las sociedades surgidas del mundo medieval indica la importancia que revisten las categorías y las funciones intelectuales en el mundo moderno (…). La escuela es el instrumento que sirve para formar a los intelectuales…” [2].

Esta división de la inteligentsia entre un ala que llamaré por conveniencia modernista y un ala tradicionalista puede ser rastreada en nuestro país (y en otros países árabes) desde principios del Siglo XIX. Su coexistencia, a menudo conflictual y violenta, se cristaliza bajo el protectorado francés: Neo Destur* contra Viejo-Destur, UGET* contra Saout et-Taleb*, bourguibistas contre yusefistas*, etc.

Con la Independencia, en 1956, es el ala modernista que toma el poder. Durante 15 años, ejerce una soberanía sin falta e impone al país un proyecto de modernización autoritario copiado del  modelo capitalista occidental. No voy a entrar en detalles, ustedes los conocen tanto como yo. En 1969, este proyecto de modernización-occidentalización estalla en pleno vuelo. El fracaso es en primer lugar económico y conduce al abandono de la ambición desarrollista apuntando a integrar el conjunto de la población activa en un sistema de producción e intercambio unificado. Es por cierto después de 1969 que aparece el sector llamado informal y que las fracturas sociales y territoriales comienzan a ampliarse.

Pero el fracaso es también político e ideológico. Es también después de 1969 que el ala tradicionalista,silenciada hasta entonces, se renueva y reaparece bajo otra forma, la de un movimiento islamista, que toma más tarde el nombre de Ennahdha y se convierte en la principal fuerza de oposición. Incapaz de establecer su hegemonía en la duración, la cultura modernista resultó también incapaz de convertir y asimilar de manera definitiva la cultura tradicional y a sus partidarios. El sistema escolar no se libra de esta evolución. De vector central de progreso y cambio, se transforma progresivamente en instrumento de conservadurismo y regresión.

El grupo de liderazgo, ahora deshecho de su proyecto modernista, sólo  se preocupa  de permanecer en el poder. El régimen económico evoluciona por lo tanto en un sentido cada vez más clientelista y rentista, antes de convertirse prácticamente en mafioso con Ben Ali.

Después del derrocamiento de este último y las elecciones de octubre de 2011, los islamistas se ampararon de la dirección del Estado. Si los modernistas desturianos*  habían podido mantener su soberanía ideológica sobre el país durante 15 años, estos ni siquiera pudieron garantizarla durante los tres años en que monopolizaron el poder. Desde 2015, están juntos en  el poder (Ennahdha y Nidaa Tounes, último avatar del Neo Destur y el RCD*) y no se puede decir que las cosas se hayan mejorado para ellos en este sentido, al contrario. Los dos partidos reunidos representan sólo una cuarta parte de los tunecinos en edad de votar y parecen totalmente desfasados con relación a las necesidades de la población.

¿Por qué estos reveses en cascada? ¿Por qué esta especie de fatalidad en el fracaso? Es necesario aún recurrir a Gramsci. Cito: «… Cuando el empuje del progreso no está estrechamente vinculado a un extenso desarrollo económico local (…), pero es el reflejo de un desarrollo internacional que transmite a su periferia sus propias corrientes ideológicas, nacidas sobre la base del desarrollo productivo de países más avanzados, entonces el grupo que lleva las nuevas ideas no es el grupo económico, sino la clase de los intelectuales, y la concepción del Estado del cual es portavoz cambia de apariencia: el Estado es percibido como una cosa en sí, como un absoluto racional…» [3]. De apariencia anodina, este pasaje de los Quaderni proporciona una clave esencial para comprender las enormes dificultades que enfrentan los procesos de modernización en los países atrasados.

Traducido en una lengua más explícita, el extracto citado dice en efecto esto:

1.    En los países atrasados, la necesidad de cambio no viene del interior sino del exterior;

2.    Esta necesidad no aparece en la economía (la infraestructura), pero en la ideología y la cultura (la superestructura);

3.    No es llevado por una clase productiva, sino por un grupo social exterior a la producción;

4.    El Estado adquiere, en estas condiciones, una forma de transcendencia; se convierte en el instrumento del que se sirve el grupo de los intelectuales para imponer el cambio al cuerpo social.

Estas determinaciones modifican radicalmente la situación. Al invertir la relación que une las clases productivas a los medios intelectuales, la modernización de los países atrasados toma una fisionomía inédita. Cuando acceden al poder, estos medios intelectuales se encuentran dotados con una fuerte capacidad de impulso y entrenamiento, permaneciendo sujetos a una especia de fragilidad, de inconsistencia orgánica, puesto que no pueden basarse en dinámicas sociológicas endógenas y funcionan según una lógica de sustitución, compensando su falta de sustancia objetiva por una inversión excesiva en la ideología.

Ya se indicó que la respuesta a la cuestión del retraso tomó en nuestro país, dos formas principales, ambas reactivas y miméticas:

- Una respuesta de imitación del extranjero, por parte de los que optaron por la modernización, pretendiendo imponer el modelo que había triunfado en los países avanzados;

- Una respuesta de imitación del pasado, de repliegue en sí mismo, por parte de los que optaron por el cambio a partir de la reactivación de la tradición

De naturaleza puramente ideológica, las dos respuestas eran por definición inadaptadas, inadecuadas, y destinadas a fallar a largo plazo, particularmente, a partir del momento en que los partidarios de uno u del otro se apoderarían de la dirección del Estado.

Pero volvamos al Túnez actual. Todo el mundo sabe que el levantamiento de 2010-2011 fue esencialmente espontáneo, sin organización (es) política (s) para encuadrarlo y fijarle un rumbo. Con relación  a lo que acaba de explicarse, cabe añadir que el levantamiento marcó un cambio, una ruptura, el momento en que la población, en su masa, se liberó de la tutela de sus antiguas élites, tanto modernistas como tradicionalistas. Podemos decir que se puso un punto final, de esta manera, al largo paréntesis abierto por el episodio colonial.

En un primer tiempo, alternativamente, estas antiguas élites intelectuales pudieron, a pesar de sus límites, empujar hacia adelante el cuerpo social, pudieron contribuir a hacerlo avanzar y a transformarlo. Luego, gradualmente, su capacidad para cambiar el real se agotó. Y el cuerpo social prosiguió - sin ellas y a pesar de ellas - la empresa de cambio y transformación. Se pasó, en otras palabras, de una situación donde las élites estaban en avance sobre la sociedad a una situación donde es la sociedad la que se encontraba en avance sobre las élites.

Pero el proceso de emancipación, sancionado de manera brillante el 14 de enero con la caída de la dictadura, ha permanecido en gran parte inacabado. Sigue siendo hasta la actualidad privado de las palancas (culturales, políticas, organizativas…) necesarias para llevar a cabo la obra de emancipación.

Esta situación es cargada de grandes amenazas. El frente de clases constituido en el entusiasmo popular hace seis años está todavía  allí, pero no deja de agrietarse bajo nuestros ojos. Carente de proyecto nacional común, cada uno de sus componentes sólo lucha por sus propios intereses, incluso si se oponen a los de los otros. Del lado de la coalición en el poder, la tentación autoritaria es cada vez más imperiosa. La democratización del régimen político está estancada, mientras que las perspectivas de la democratización económica y social se distancian constantemente, a favor de grupos rentistas y mafiosos cuya influencia nunca había sido tan fuerte.

En resumen: el país y su revolución están en peligro. Y lo son ya que todavía  no disponemos de nuevas élites capaces de enfrentar y revertir la tendencia. Sin embargo, estas nuevas élites existen y son incluso relativamente numerosas. Siguen no obstante dispersas, diseminadas, impotentes para influir en el curso de los acontecimientos. Y esto, en particular, debido a la ausencia de una fuerza política alternativa creíble, capaz de reunirlos y de federarlos, superando definitivamente las antiguas divisiones entre modernistas y tradicionalistas.

Construir una fuerza semejante es la tarea principal del momento presente. Es una responsabilidad colectiva. Y no creo equivocarme afirmando que podemos encontrar en el pensamiento de Gramsci, la ayuda necesaria para  lograrlo.

Notas del autor

[1]- A. Gramsci, Quaderni del carcere, vol. III, pp 869, 1091, 1237-1238, 1300-1301, Einaudi, Turin, 1975

[2]- Quaderni del carcere, op. cit., vol. III, pp 1513 et sq (las traducciones son mias, AK).

[3]- Quaderni del carcere, op. cit., vol. II, p. 1360.

http://tlaxcala-int.org/upload/gal_12798.jpg
«Estudien, porque necesitaremos toda su inteligencia»: mural del artista italiano Solo a la entrada del colegio “Antonio Gramsci”, calle Affogalasino en Roma

*Notas de Tlaxcala

El Neo Destur (oficialmente llamado Nuevo Partido Constitucional Liberal, al-Ḥizb al-Ḥurr ad-Dustūrī al-Jadīd) es un partido político de Túnez creado el 2 de marzo de 1934 como resultado de un cisma ideológico en el Destur, partido nacionalista creado  en 1920. Una vez en el poder, Habib Bourguiba se convirtió en su líder único, eliminando con violencia los llamados yusefistas, haciendo asesinar a Salah Ben Yusef en 1961. El partido cambió su nombre por Pärtido socialista desturiano en 1964. En 1988, al inicio de la dictadura de Ben Ali, fue rebautizado RCD (Agrupación Constitucional Democrática). Fue disuelto por orden judicial el 9 de marzo de 2011, pero renació bajo el nombre Nidaa Tounes (Llamado por Túnez) en 2012.

La Unión general de estudiantes de Túnez  o UGET es un sindicato estudiantil que se constituyó en 1952 bajo el impulso del Neo Destur. Su primer congreso se celebró en París. Tras la independencia, el Presidente Habib Bourguiba quiso convertirlo en el único organismo representativo de los estudiantes. Por lo tanto, Saut el Taleb, la Voz del estudiante, organización zituniana creada en febrero de 1950, tuvo que aceptar la reunificación el 8 de julio de 1956.

La Zituna, la universidad más antigua del mundo, fue un centro de enseñamiento islámico liado a la mezquita del mismo nombre antes de ser puesta bajo el control del Estado en 1956. Fue uno de los hogares de desarrollo del movimiento islamista.

Saut el Taleb, La Voz del Estudiante, era el nombre del periódico y de la organización de los estudiantes de la Zituna.

 





Courtesy of Tlaxcala
Source: http://tlaxcala-int.org/article.asp?reference=20795
Publication date of original article: 21/06/2017
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=20846

 

Tags: Revolución tunecinaAntonio GramsciRevoluciones activasRevoluciones pasivasIntelectualesBloque históricoHegemonia culturalTúnez
 

 
Print this page
Print this page
Send this page
Send this page


 All Tlaxcala pages are protected under Copyleft.