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 23/09/2017 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
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 UNIVERSAL ISSUES 
UNIVERSAL ISSUES / El drama del buque Saint Louis en La Habana (mayo de 1939): una página vergonzosa en la historia de EE.UU. y también de Cuba
Date of publication at Tlaxcala: 02/02/2010
Original: Le drame du paquebot Saint Louis à La Havane (mai 1939) : Une page de honte de l’histoire des USA, et donc de Cuba aussi
Translations available: English 

El drama del buque Saint Louis en La Habana (mayo de 1939): una página vergonzosa en la historia de EE.UU. y también de Cuba

Michel Porcheron

 

 

En la planta baja del muy elegante Hotel Raquel, edificio de estilo “art nouveau” sito en el número 103 de la calle Amargura, en la Habana Vieja, llama la atención, colgado entre la recepción y el bar, la reproducción de un óleo original durante mucho tiempo desconocido y sin fecha, que lleva la firma du grand maître cubano Víctor Manuel (1877-1969).

 

¿De qué “Diáspora se trata? La existencia del cuadro fue durante años un enigma. A penas se sabe hoy que el original pertenece a un natural de la República Dominicana, el Sr Isaac Lif. En la parte derecha del cuadro, una pequeña inscripción recuerda el drama del “Saint Louis”, en 1939. *

 

Este singular cuadro es sólo una modesta unidad de un dramático mosaico de la historia universal, junto con libros de historia, obras universitarias, documentos y novelas históricas, un filme hollywoodiano, un documental de archivos inéditos, así como el diario de a bordo del comandante del “Saint Louis”, entre otras fuentes de saber, sobre la miserable actitud asumida por EE.UU. y su vasallo de entonces: Cuba.

 

  El episodio –esa odisea y las razones de su trágico desenlace– es relativamente poco conocido aún en nuestros días y ha quedado prácticamente relegado al olvido. No para todos, claro está. Especialmente para aquellos que, siendo judíos o no, tomaron la palabra y el testigo en nombre de las víctimas desaparecidas. Se trata de un “olvido” alimentado por los que tuvieron parte de responsabilidad en el genocidio judío, a saber, los gobiernos de los Aliados, por su inacción cómplice.

El 13 de mayo de 1939, el buque alemán Saint Louis, de la línea Hamburgo-América, embarcó a 937 pasajeros judíos alemanes con destino a La Habana. Algunos habían sido sacados de los campos de concentración, principalmente Dachau y Buchenwald. La mayoría había tenido que abandonar todos sus bienes o vender algunos para comprar certificados de desembarco (a razón de 150 dólares por cabeza), entregados por la persona responsable en el lugar; otros con la idea de comprar visas para entrar en Cuba. Además, a los pasajeros se les había obligado a pagar 230 reichmarks adicionales en caso de que el barco se viera obligado a dar media vuelta. 

Ese supuesto viaje era en realidad una operación de propaganda del régimen nazi para hacer creer que los judíos eran libres de emigrar, aún cuando sabía perfectamente que la mayoría de los países de “acogida” les rehusaría la entrada. A pesar de que la mitad de ellos eran ancianos, mujeres y niños, esos viajeros especiales que “tuvieron que adquirir a un precio prohibitivo un pasaje de regreso, aún cuando se suponía que no regresaran, y abonar el permiso de salida del territorio alemán” (Louis-Philippe Dalembert), partían con el sueño de rehacer sus vidas allende el Atlántico, lejos de la persecución nazi y del recuerdo de la terrible Noche de Cristal, la Kristallnacht del 10 de noviembre de 1938 (1) que les había revelado el verdadero el rostro de la barbarie.

Cierta tensión reinaba a bordo, por esas elucubraciones de las mentes atormentadas que provoca un viaje sin retorno. Pero el ambiente era más bien campechano. En los años 30, las imágenes publicitarias de la compañía naviera Hamburgo-América Line mostraban una visión lujosa de los viajes de cruceros a bordo de sus buques. El Saint Louis poseía ocho puentes, una capacidad para 400 pasajeros en primera clase y 500 en la clase turista. En realidad, ese “crucero” era un viaje maquiavélico: la propaganda nazi se las ingeniaba para que el mundo entero pensara que la Alemania de Hitler no tenía el monopolio del antisemitismo. El periplo del Saint Louis simbolizaba la cobardía de los demócratas ante el problema del asilo a los refugiados judíos en los albores de la Segunda Guerra Mundial, y luego durante la Shoah.

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Courtesy of Tlaxcala
Source: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=9909&lg=fr
Publication date of original article: 02/02/2010
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=20789

 

Tags: Saint LouisAlemania naziPersecuciones antisemitasUSACuba
 

 
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