TLAXCALA تلاكسكالا Τλαξκάλα Тлакскала la red internacional de traductores por la diversidad lingüística le réseau international des traducteurs pour la diversité linguistique the international network of translators for linguistic diversity الشبكة العالمية للمترجمين من اجل التنويع اللغوي das internationale Übersetzernetzwerk für sprachliche Vielfalt a rede internacional de tradutores pela diversidade linguística la rete internazionale di traduttori per la diversità linguistica la xarxa internacional dels traductors per a la diversitat lingüística översättarnas internationella nätverk för språklig mångfald شبکه بین المللی مترجمین خواهان حفظ تنوع گویش το διεθνής δίκτυο των μεταφραστών για τη γλωσσική ποικιλία международная сеть переводчиков языкового разнообразия Aẓeḍḍa n yemsuqqlen i lmend n uṭṭuqqet n yilsawen dilsel çeşitlilik için uluslararası çevirmen ağı la internacia reto de tradukistoj por la lingva diverso

 28/03/2017 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 EDITORIALS & OP-EDS 
EDITORIALS & OP-EDS / ¡Salvad a los yemeníes!
Date of publication at Tlaxcala: 12/01/2017
Original: !نقذوا اليمنيين
Translations available: Svenska  Français  Italiano  Deutsch  English  فارسی 

¡Salvad a los yemeníes!

Boshra al-Maqtari بشرى المقطري

Translated by  María José Hernández Guerrero

 

"El mundo exterior, que durante mucho tiempo se ha olvidado de la guerra en Yemen, la tiene ahora sobre su conciencia. ¡Asuman una responsabilidad moral y humanitaria en esta tragedia en curso!”, defiende la autora y activista Bushra al-Maqtari en una crónica punzante sobre las causas y las consecuencias de esta guerra.

La población de Yemen está siendo aniquilada todos los días en una guerra absurda e inmoral que puede acabar con cualquier vida, convirtiendo a los yemeníes en objetivo de muerte. Las fuerzas fieles al antiguo presidente Ali Abdalá Saleh y la milicia hutí les atacan por tierra, y por aire, sus enemigos, la alianza liderada por los saudíes.

Esta guerra ya ha matado a decenas de miles de personas y herido a muchas más. Dos millones de personas han huido de las zonas afectadas por enfrentamientos violentos hacia los campos de refugiados de otras regiones del país. La guerra ha llevado a los yemeníes a una situación sin precedentes desde el inicio de la civilización. No hay seguridad, ni libertad –ni en la esfera pública ni en la privada– y se están produciendo detenciones ilegales. Ya casi no queda comida, y la que se encuentra es cara y está racionada. Los servicios públicos –cuidados médicos, educación, electricidad y agua– han desaparecido. Los yemeníes han sido abandonados a su suerte y solo tienen medios primitivos como braseros y lámparas de petróleo para intentar llevar algo parecido a una vida normal. 

La guerra se ha extendido a numerosas regiones y se está prolongando mucho en el tiempo. Las víctimas mueren, bien como consecuencia directa de los combates, bien a causa del hambre que asola varias ciudades de Yemen. Los salarios de los sectores público y privado no se pagan desde hace cuatro meses, la gente ya no tiene con qué comprar comida y no se presta ninguna ayuda pública. Además, el cólera y el dengue están afectando a miles de personas, ya que faltan medicamentos y las autoridades no están en condiciones de luchar contra estas epidemias.

Esta guerra no ha caído del cielo de manera repentina, no ha sido provocada por fuerzas desconocidas que no podamos ver ni condenar. Es, más bien, una consecuencia directa de la decisión de facciones nacionales de entrar en guerra, con el apoyo de sus aliados en la región. La milicia hutí y las fuerzas de Saleh son los principales responsables de haber encendido la mecha del conflicto, que ha desencadenado una guerra civil.

El actual presidente Abdrabbo Mansur Hadi y su Gobierno, así como Arabia Saudí y la coalición militar, son responsables de la continuidad de la guerra. A pesar del fracaso de las partes enfrentadas para conseguir una victoria militar o llegar a una solución política, parecen dispuestas a luchar hasta el final, hasta la última gota de sangre yemení.

Los combatientes no están preocupados por el aumento de la violencia, ni por el hecho de que 20 millones de  personas vivan en condiciones inhumanas. Se están beneficiando de la economía de guerra, de la estructura social y política de la guerra y, por lo tanto, combaten encarnizadamente. Además de la matanza de yemeníes, las milicias hutíes y las fuerzas de Saleh han continuado empobreciendo la sociedad, han robado dinero y recursos del Gobierno y del Banco Central, sin tener en cuenta a las víctimas de la guerra y a los pobres que continúan alimentando las estadísticas del conflicto.

El Gobierno del presidente Hadi y la coalición liderada por Arabia Saudí no son mejores. No hacen nada para reducir el sufrimiento de la población, a no ser que vean la oportunidad para integrarla en su maquinaria de guerra. Por consiguiente, los yemeníes no confían ahora en ninguna de las partes ni en las intenciones para el país de ninguno de sus aliados regionales.

Los yemeníes saben que las partes en conflicto no tienen ningún interés en poner fin a la guerra, que el sufrimiento de la población no está en el orden del día de nadie. Solo les queda la esperanza poco probable de que la conciencia del mundo exterior despierte, de que el mundo intervenga para poner término a la locura en la que los combatientes nos han sumido. Únicamente los yemeníes, afectados por la prolongación de los combates, quieren detener esta guerra y cerrar este capítulo infernal de sus vidas.

El mundo exterior, que durante muchísimo tiempo se ha olvidado de la guerra en Yemen, la tiene ahora sobre su conciencia. ¡Asuman una responsabilidad moral y humanitaria en esta tragedia en curso! Tomen partido por los yemeníes, por su bienestar, y no por las exigencias de los combatientes y sus aliados en la región.

La realidad es que la conciencia del mundo exterior es la última esperanza para Yemen antes de que se convierta en una fosa común olvidada. He vivido aquí a lo largo de esta guerra y de todos sus acontecimientos dolorosos, y sigo viviendo aquí como los millones de yemeníes forzados a hacerlo sin tener ninguna culpa de lo que está sucediendo en la actualidad.  

Ellos y yo esperamos que esta infernal maquinaria de muerte se detenga ahora. No solo mata a nuestros allegados, sino que también ha acabado con nuestra humanidad. Y con la posibilidad de vivir una vida digna.

http://tlaxcala-int.org/upload/gal_15115.jpg

Josetxo Ezcurra, Tlaxcala

 





Courtesy of Tlaxcala
Source: https://feministisktperspektiv.se/2017/01/10/save-yemen-s-people/
Publication date of original article: 10/01/2017
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=19663

 

Tags: Guerra de Yemen
 

 
Print this page
Print this page
Send this page
Send this page


 All Tlaxcala pages are protected under Copyleft.