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 21/01/2017 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 UMMA 
UMMA / EE.UU. ayuda calladamente a Arabia Saudí en sus devastadores bombardeos aéreos en Yemen
Date of publication at Tlaxcala: 20/10/2016
Original: The US is Quietly Helping Saudi Arabia Wage a Devastating Aerial Campaign in Yemen
Translations available: عربي  Français  Deutsch 

EE.UU. ayuda calladamente a Arabia Saudí en sus devastadores bombardeos aéreos en Yemen

Sarah Leah Whitson سارة ليا ويتسن

Translated by  Javier Fernández Retenaga

 

Una semana antes de los ataques terroristas de Bruselas, la coalición liderada por Arabia Saudí bombardeaba un mercado en Mastaba, Yemen. Aunque en Mastaba murieron más personas que en Bruselas (106 frente a 34), los medios y la comunidad internacional ignoraron aquella atrocidad, al igual que han ignorado la mayor parte de los 150 ataques aéreos indiscriminados observados por las Naciones Unidas y Human Rights Watch durante el último año.

Una unidad de artillería saudí lanza cohetes hacia posiciones hutis desde la frontera saudí con Yemen, el 13 de abril de 2015. © 2015 Reuters

 

El problema, no obstante, es más grave que la simple desatención, pues Occidente apoya mediante el suministro de armas y la asistencia militar esta guerra apenas visible.

Arabia Saudí ha declarado que su objetivo en Yemen es restaurar en el poder al expresidente Abdu Rabu Mansur Hadi, que huyó de la capital, Saná, a consecuencia del golpe de las milicias hutis, y frustrar así los planes de Irán de controlar el país. Independientemente de la posición que se tenga con respecto a tales ambiciones, es indiscutible que los saudíes están violando el derecho internacional con sus ataques a objetivos claramente no militares y el uso de armas prohibidas, como las bombas de racimo. Los ataques aéreos han alcanzado escuelas, hospitales, mercados y viviendas. Según la ONU, los saudíes son responsables del 60% de los 3.200 civiles muertos en el conflicto.

Es relativamente conocido que EE.UU. y Gran Bretaña están contribuyendo al esfuerzo bélico de la coalición saudí, pues son sus principales suministradores de armas. Arabia Saudí ha estado adquiriendo armamento por todo el mundo y es ahora el mayor comprador de armas mundial. En 2015 adquirió armamento estadounidense por valor de 20.000 millones de dólares y armas británicas por valor de 4.300 millones. Emiratos Árabes Unidos, el principal aliado saudí en la guerra de Yemen, no le va muy a la zaga y es el cuarto mayor comprador mundial de armas, habiéndose gastado durante el pasado año 1.070 millones de dólares en EE.UU. y 65.500 millones en Gran Bretaña.

 

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El último crimen saudí en la guerra de Yemen: el bombardeo de los participantes en una ceremonia fum¡neraria en Saná, el 8 de octubre de 2016, que causó al menos 140 muertos y 500 heridos.

 

La brutal realidad es que muchas de esas bombas han caído sobre hombres, mujeres y niños yemeníes inocentes. Por esta razón, organizaciones humanitarias y de defensa de los derechos humanos, así como el Parlamento Europeo, han reclamado el embargo de venta de armas a Arabia Saudí.

Lo que sigue sin conocerse es la naturaleza exacta del papel militar que EE.UU. y Gran Bretaña están jugando en la campaña saudí. El Departamento de Defensa estadounidense ha declarado vagamente que proporciona “asistencia en la localización de objetivos”, lo cual implica una responsabilidad legal por los ataques ilegales en los que participa. ¿Cómo es exactamente esta “asistencia en la localización de objetivos”? ¿Prestaron asistencia en el ataque al mercado? ¿Ayudaron a localizar la clínica de Médicos Sin Fronteras que la coalición atacó en repetidas ocasiones el año pasado? ¿Y qué hay del ataque de enero a la Universidad de Saná con bombas de fragmentación?

Gran Bretaña, por su parte, ha manifestado que proporciona “adiestramiento militar conforme a las leyes de la guerra”, operando desde el Centro de Mando en Riad, con un número de adiestradores militares cuyas estimaciones varían considerablemente, entre 6 y 150. ¿Pero qué están haciendo exactamente estos adiestradores? Si están asistiendo en el señalamiento de objetivos, esto podría convertirlos en una de las partes en el conflicto. Si solo ofrecen consejo, entonces está claro que los saudíes no les están haciendo ningún caso.

Una forma apropiada de que los saudíes –y EE.UU. y Gran Bretaña– abordaran al cantidad de pruebas sobre ataques aéreos ilegales en Yemen consistiría en promover una investigación internacional independiente acerca de la conducta de la coalición y el grupo armado huti Ansar Alá, que en la actualidad controla gran parte del país.

Los Estados miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU ya han intentado poner en marcha una investigación de ese tipo, pero la tríada Arabia Saudí-EE.UU.-Gran Bretaña lo impidió. En su lugar apoyaron una “investigación local” en Yemen, bajo la dirección del presidente Hadi, apoyado por Arabia Saudí. No es de sorprender que el equipo encargado, anunciado en septiembre de 2015, no haya hecho ningún progreso. La coalición anunció también apresuradamente la creación de un comité para “promover el respeto de la ley”, pero dejó claro que no investigaría las supuestas vulneraciones.

De modo que mientras que EE.UU. lidera la campaña para llevar al Gobierno de Al Assad ante la justicia internacional, cuando se trata de abusos cometidos por Arabia Saudí mira a otro lado o impide investigaciones internacionales.  

 

El presidente Obama ha señalado en repetidas ocasiones la vinculación entre el extremismo violento y los abusos cometidos por los gobiernos autoritarios del mundo árabe que no rinden cuentas ante nadie. Poco ha dicho sin embargo de los riesgos para los ciudadanos estadounidenses creados por las alianzas de EE.UU. con estos gobiernos y el apoyo militar que se les presta.

Pero en estos tiempos, en los que no hace falta mucho entrenamiento ni medios para provocar devastadores estragos terroristas en las capitales occidentales, Obama debería estar muy preocupado por el efecto bumerang de tales alianzas. Los ataques ilegales y la muerte de civiles a gran escala llevan con seguridad a la inestabilidad y el extremismo, cuyos efectos se hacen sentir no solo en la región, sino también cerca de la propia casa. La época de las guerras secretas no ha llegado del todo a su fin, pero no hay duda de que el escudo de las fronteras nacionales ha perdido su efecto protector.

 





Courtesy of Tlaxcala
Source: http://www.latimes.com/opinion/op-ed/la-oe-0330-whitson-yemen-strikes-20160330-story.html
Publication date of original article: 30/03/2016
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=19150

 

Tags: YemenArabia SaudíEE.UU.Gran Bretañacrímenes de guerraapoyo militar
 

 
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