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 UNIVERSAL ISSUES 
UNIVERSAL ISSUES / La inutilidad de las resoluciones del Consejo de Seguridad
Date of publication at Tlaxcala: 11/06/2010
Original: The futility of UNSC resolutions

La inutilidad de las resoluciones del Consejo de Seguridad

Kourosh Ziabari نرنش ضیابری

Translated by  Manuel Cedeño Berrueta

 

Aunque el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que algunos políticos consideran una de las organizaciones más antidemocráticas del mundo, votó a favor de una cuarta ronda de sanciones contra Irán por su programa de enriquecimiento de uranio, la opinión pública mundial está muy consciente del hecho de que 15 países, cinco de los cuales tienen derecho a mantener indefinidamente un monopolio y una dominación incuestionables, en realidad no pueden representar los intereses de la comunidad internacional.

El Consejo de Seguridad, que desde su creación ha tomado decisiones discriminatorias contra los países del mundo, especialmente los no-alineados que por lo general tratan de escapar de la hegemonía de las superpotencias, es notorio por su ejercicio habitual de una doble moral, y es evidente para todos que su resoluciones son casi siempre inútiles, ineficaces, parcializadas y no vinculantes.

 



Consejo de Seguridad de Naciones Unidas

Desde 1948 el Consejo de Seguridad ha aprobado 223 resoluciones de condena a las violaciones del derecho internacional por parte de Israel, incluida la ocupación de territorios palestinos, las incursiones unilaterales en suelos del Líbano y Siria, el desarrollo de armas nucleares, la deportación de ciudadanos palestinos de sus hogares y la construcción de asentamientos coloniales ilegales en la Ribera Occidental. Curiosamente, el régimen israelí no ha hecho caso de ninguna de estas resoluciones y el Consejo de Seguridad nunca ha intentado hacer cumplir sus exigencias para que Tel Aviv rinda cuentas por su continuo y flagrante desafío a las normas internacionales.

Por ejemplo, la resolución del 487 del Consejo de Seguridad exigió que Israel ponga sus instalaciones nucleares bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), pero Israel nunca atendió el llamado y el Consejo de Seguridad nunca ha demandado a Israel por su desatención a la resolución.

Otro ejemplo: el Consejo de Seguridad adoptó seis resoluciones a raíz de la Guerra del Líbano de 1982, llamando a Israel poner cese a sus actividades militares y retirar sus fuerzas del territorio libanés, pero Israel se negó a aceptar las resoluciones hasta que se adoptó la resolución 517, en la que se censuró enérgicamente a Tel Aviv por no obedecer las resoluciones del Consejo de Seguridad desde marzo de 1982.

El estado criminal de Israel, desde su fundación, ha atacado a todos sus países vecinos en varias ocasiones y ha provocado las resoluciones del Consejo de Seguridad; sin embargo, estas resoluciones nunca han ido más allá de declaraciones políticas que fueron las reacciones menos espontáneas a la brutalidad de Israel en el Oriente Medio. El 21 de marzo de 1968, Israel emprendió la batalla de Karameh atacando el distrito Karameh de Jordania, matando de 40 a 84 jordanos y de 100 a 200 palestinos. El masivo ataque fue seguido por la resolución 248 del Consejo de Seguridad en el que la “violación flagrante de la Carta de la ONU” fue condenada enérgicamente por todos los miembros del Consejo de Seguridad, incluso los Estados Unidos. Sin embargo, esta condena verbal fue la única reacción del Consejo de Seguridad a la violencia de Israel.

En diciembre de 1968, las Fuerzas Armadas de Israel atacaron el aeropuerto internacional de Beirut, destruyendo 13 aviones civiles pertenecientes a la aerolínea nacional del Líbano Middle East Airlines. El asalto fue seguido por la resolución 262 del Consejo de Seguridad que condenó a Israel una vez más. La resolución advirtió a Israel que se abstuviera de repetir tales acciones para evitar ser castigada con mayor severidad. Sin embargo, nunca se adoptaron nuevas medidas, aun cuando Israel repitió las mismas acciones criminales.

En 1985, Israel perpetró un ataque aéreo sobre Túnez dirigido contra la sede de la Organización para la Liberación de Palestina en ese país. La resolución condenó a Israel y exigió que Tel Aviv se abstuviera de realizar nuevos ataques. También señaló que Túnez tenía derecho a reparaciones teniendo en cuenta la pérdida de vidas y daños materiales causados.

Después de haber matado a miles de civiles desde su creación, los antecedentes criminales del régimen israelí están claro para el mundo y todo hombre consciente da fe de que este régimen brutal merece que se adopten las medidas más enérgicas en su contra.

El Consejo de Seguridad nunca ha ido más allá de declaraciones propagandísticas en relación con las acciones ilegales e inhumanas de Tel Aviv, su matanza de civiles inocentes y la violación del derecho internacional humanitario. Si no fuera por la presión de la comunidad internacional, el Consejo de Seguridad ni siquiera hubiera emitido estas pobres e ineficaces resoluciones contra Israel.

El Consejo de Seguridad nunca ha aprobado una resolución para imponer sanciones contra Israel, a pesar de que las transgresiones y los crímenes de Israel son tan flagrantes y evidentes que nadie puede negar la afirmación de que Israel es el régimen más violento y sanguinario del mundo, un duplicado idéntico e indistinguible del régimen de apartheid de Sudáfrica.

La reciente resolución del Consejo de Seguridad contra Irán fue un claro ejercicio del doble rasero de este prejuiciado organismo internacional y debe ser respondida categóricamente por la República Islámica del Irán. La actitud hipócrita de China y Rusia respecto al programa nuclear de Irán y el increíble acompañamiento de naciones independientes como Gabón, Nigeria, Uganda, Bosnia y Herzegovina y México a la trayectoria falaz y engañosa de los cinco grandes no deja lugar a la diplomacia continua y la interacción pacífica por parte de Irán.

Irán ha demostrado hasta ahora una cooperación constructiva y productiva con el OIEA, con el G5+1 y la Unión Europea, manteniendo todas las puertas abiertas para la negociación y la reconciliación. Sin embargo, el tiempo de la diplomacia ha llegado a su fin. Ahora que la coalición de grandes potencias, incluidas China y Rusia, ha adoptado una postura de confrontación contra Irán y quiere tomar una vía unilateral, Irán debe cambiar su táctica y una de las mejores soluciones que puede adoptar es retirarse de la OIEA. Si Pakistán, India e Israel pueden disfrutar de impunidad internacional para desarrollar armas nucleares, simplemente porque no son signatarios del OIEA, Irán también puede tener el derecho a avanzar en su programa nuclear con fines pacíficos mediante la denuncia de un tratado que ha ratificado voluntariamente.





Courtesy of TLAXCALA
Publication date of original article: 11/06/2010
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Tags: Consejo de Seguridad de las Naciones UnidasIrán
 

 
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